Mostrando entradas con la etiqueta Huevo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huevo. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de marzo de 2017

La Cazuela del No ni ná, Sevilla

El miércoles fue un día de contradicciones en Sevilla, mañana plácida con sol de invierno y noche de lluvias más tirando al "calabobos" popular. Esa tarde Pi y quien escribe daban entrada de su nuevo hogar, la felicidad del corazón en contradicción con el dolor del bolsillo. Al llegar al local seleccionado lo encontramos cerrado por descanso del personal. La certeza del buen comer en un local que hemos visitado en varias ocasiones, y queríamos compartir con el resto de gastrogórdicos, frente a la duda de una visita no planificada. No pude evitar pensar en que, en el fondo, esto es lo normal. No hay barrio más contradictorio en nuestra ciudad, origen romano, celtíbero o almohade sin aclarar, barrio puntero en turísmo sin ser monumental, avanzábamos por la calle de la Cava, Pagés del Corro para el resto de los sevillanos, pisando una calle asfaltada que antes fue brazo artificial del río. Nuestros pasos perdidos nos conducían por Triana. Barrio-república con personalidad propia, la cual no se ha diluido ni por la construcción del primer puente de barcas de 1171 en época almohade ni por el posterior, y más robusto, puente de Isabel II allá en 1845. En Triana puedes ver que una plaza se llama del Altozano y en ella se erige un monumento al flamenco cuando fue precisamente el gobernador Hermenegildo Altozano quien desalojó, por condiciones de salubridad según unas fuentes y especulación urbanística según otras, los corrales en donde maduró, noche tras noche, el arte flamenco. 
Entre dimes y diretes, comentarios de la semana pasada y nuestras inseparables risas llegamos a la plaza de la Virgen Milagrosa, ya próximos a La cazuela del No ni ná, aunque en el momento no lo supiésemos. En ella se erige la estatua de Rodrígo de Triana, de quien, nueva contradicción, no se ha logrado aclarar claramente su origen en el barrio marinero de la Sevilla anterior al descubrimiento. Vigía en La Pinta quien, a pesar de ser reconocido en los libros de historia como el primer europeo que divisó tierra del continente americano, se quedó sin la recompensa de 10000 maravedís prometida por los reyes católicos para aquel que lograse la hazaña. Al parecer, la misma acabó en el ancho bolsillo del almirante de la expedición. Al documentarme para esta reseña no puedo evitar una sonrisa ya que me acuerdo de mi amiga Pepa. Si bien el avaro almirante parece claro que partió del puerto de Palos, no se conoce exactamente qué isla denominó como S. Salvador si bien, respira amiga mía, nadie afirma que fuese Cádiz más allá de quien nosotros conocemos.
El nombre del local te puede hacer pensar en una taberna tradicional si bien al entrar por su puerta ya puedes ver una decoración que te aleja de la imagen sugerida en el nombre. Bien iluminado y amplio, la barra no invita a permanecer de pie como en otros locales típicos. Consentimos en esperar sentados a una mesa aunque esta no era la idea inicial para la noche. Corta espera en este caso a causa de Lucas e Irene aunque no lo pareciese al aguantar las bromas del camarero a quien le costaba, a la evidencia me remito, el contar hasta nueve pues comprobó el número de comensales hasta el hastío. María, consecuente con la noche, nos anunció su nueva dieta ya sentados a la mesa. Hay que reconocer, que para no continuar con el vodevil, se abstuvo de elegir en la carta el menú de todos. Finalmente los platos seleccionados fueron los siguientes:

Un vistazo a la carta.
Migas con chorizo y huevo. ¿Y es que quién se resiste a unas migas en un día de lluvia? Pues Merche no, y fue verlas en la carta y gastar su bala en el plato. Debo indicar que a mí las migas, con origen árabe, son una de mis debilidades aunque nuestro Mahoma particular, designado con méritos, sea Raúl. No obstante no hubo mucha disparidad de criterios. El plato templado que nos sirvieron recordaba en pequeños matices a nuestra imagen de unas migas. Su textura harinosa en boca así como la ausencia de sabores que puede dar el pimentón resultan en un plato del que deberíamos haber prescindido a pesar de la recomendación del camarero y nuestro propio deseo.
Migas con chorizo y huevo.
Tartar de salchichón. El origen más plausible de la receta parece estar en la Polinesia Francesa. Se trata de una preparación de carne de ternera picada a mano y sazonada con diversos ingredientes y condimentos como pimienta, sal, mostaza y cebolla. A pesar de tratarse de un plato con sencilla elaboración, tenemos que reconocer que el sabor y la textura nos sorprendieron y agradaron. Sin ser el mejor plato de la noche merece la pena que deje un link para su elaboración y que puedas formarte tu propia opinión:
Tartar de salchichón.
Crujientes de pollo bañados en mostaza y miel. Las lagrimitas de pollo se sirven en un tamaño adecuado y con la cantidad justa de aceite. La salsa dulce por la aportación de miel contrasta adecuadamente con el pollo. El conjunto resulta agradable en sabor sin ser por esto espectacular.
Paté casero. Servido con tostas de pan para untar es un paté de fuerte sabor y que estalla en boca. La textura grasa del mismo desmerece el paté. En mi opinión un toque de finas hierbas o incluso de Oporto mejorarían la apariencia grasa en un plato ideal para compartir.
Crujiente de pollo.
Revuelto de huevos con chorizo y patatas. Sé que esto quedará escrito y no podré desdecirme pero en esta ocasión el “bodriogón” que era la noche mejoró con la petición de Lucas al menos en dos aspectos, sabores y cantidades. De no pedirlo habríamos quedado con hambre aunque se trate de un plato que da únicamente lo que promete. Buen revuelto de patatas con un chorizo sabroso y más que aceptable. Buen plato para completar tu pedido.
Revuelto de huevos con chorizo y patatas.
Cus Cus de pollo con pasas. Se trató del mejor plato de la noche sin ser espectacular. Su presencia en mesa resultó envidiable tanto estética como olorosamente. Sin embargo, aunque no todos sus méritos estuviesen ahí, nos es imposible resaltar la textura o el sabor del plato. Somos conscientes de que no se trata de un plato tradicional pero si te decides a incluirlo en la carta debes aportar más sabores y texturas. Muchas más.
Cus Cus de pollo con pasas.
Provolone. Vaya por delante que no somos expertos en esta especialidad de queso de vaca aunque no por ello no hayamos probado unos cuantos. La gran variedad de tipos de presentación y sabores hacen difícil una valoración del plato. Desde luego no encontramos trazas del sabor salado que normalmente encontramos. Tal vez se tratase de una de las variedades dulces del mismo. Lo que sin embargo sí nos resultó arriesgado es servirlo por sí mismo, sin más, sin la cama de tomate fresco que encontramos en otras elaboraciones. La falta de transición de sabores en boca provocaron que quienes no disfrutan de todos los quesos encontrasen el plato algo simple, potenciado por un lácteo con no demasiada calidad culinaria.
Provolone.
A pesar de las continuas visitas del camarero, en ocasiones se confunde servicio con suplicio, nos decidimos a aventurarnos con los postres. Como en otras ocasiones probamos con ordenar toda la corta carta:

Sopa de chocolate blanco. Una nueva contradicción esta vez en la mesa. A pesar de su nombre no encuentras una sopa sino más bien una mousse con buen sabor a chocolate blanco y de sabor agradable. Para los apasionados de este tipo de chocolate no es mala elección.
Sopa de chocolate blanco.
Mousse de limón con frutos del bosque. Si solo puedes seleccionar un postre me quedaría con esta mousse aunque debemos reconocer que las opiniones en la mesa estuviesen divididas. Postre ligero aunque cargado de sabor muy fresco en el paladar.
Mousse de limón con frutos del bosque.
Mousse de nutella. El postre más flojo de los tres aunque viniese recomendado una vez más por el camarero. Postre de chocolate con chocolate aunque sin verdadero sabor a chocolate siguiendo el espíritu de la noche.
Mousse de nutella.
Ya en la calle el ánimo no disminuía a pesar de la cena. En el restaurante nos pudimos reír y disfrutar del ambiente aunque no tanto de la comida. La cazuela del no ni ná, de apertura relativamente reciente, debe adaptarse, no vivir ajeno a la oferta gastronómica de la ciudad del otro lado del río por mucho que entonen la antigua soleá que cantaba un trianero:
“Tú sabes que yo te quiero,
pero en la calle de las Sierpes
yo me siento extranjero”
Lo siento, no es suficiente, el puente de barcas ya es una construcción robusta y el centro de Sevilla y su oferta actual quedan demasiado cerca para proporcionar tan poco y pedir tanto a la hora del ticket.

La Cantina del No ni na
c/ Gustavo Bacarisas

domingo, 25 de diciembre de 2016

Trashumante, Sevilla

Como no podía ser de otra manera también los gastrogórdicos tuvimos nuestra cena de navidad. Condicionados por las fechas prenavideñas y la cantidad de cenas de empresa no pudimos reservar en el restaurante que teníamos pensado. Sin embargo no estuvo mal la elección del Trashumante. No desvelaremos el restaurante que teníamos en mente para evitar a los groupies de Marga….tan solo indicar que estamos en ello para el nuevo año.
Entrando un poco en harina el Trashumante va un poco en línea con la referencia del la semana pasada. Dos ambientes diferenciados uno para tapas en barra y otro de restaurante. En este caso la decoración era bastante discreta tirando a detalles minimalistas. Espacio amplio para varios comensales en donde hubiésemos estado del todo bien de no ser al efecto invernadero de tener todas las mesas a reventar, comidas de empresa fundamentalmente, y lo alto que tenían puesta la calefacción.
Un pequeño vistazo a los alrededores.
Como en otras ocasiones nos decidimos por una serie de platos para compartir…aunque hay que reconocer que nos costó lo nuestro. En el fondo todos deseamos que María recupere sus poderes perdidos en Harrypotilandia. Tras la negociación nos pusimos de acuerdo en los siguientes platos:
Decir que hubo negociación es una especie de autoengaño nuestro, la verdad.
Ensaladilla de pulpo. En este caso resaltar la importancia de las preposiciones que a todos nos explicaron en nuestras clases de lengua en el colegio. No puedes decir que es “de” cuando quieres decir que es “con”. De no ser testimonial la presencia del pulpo en el plato me atrevería a decir que habría sido mucho mejor aunque malo no estaba. El plato casa más con a la idea de una deconstrucción del “pulpo a feira”. En el fondo todos nos quedamos con la misma idea en mente…queremos probar la ensaladilla con pulpo que hace la hermana de Merche.

Tempura de bacalao con sal de ajo y espirulina.  Seamos sinceros. La primera pregunta que nos hicimos tod@s fue, ¿qué es la espirulina? Pues resulta que se trata de un alga microscópica con alto contenido en hierro que es mucho más fácil de asimilar que en un plato de lentejas. Está especialmente recomendada como medida anti-envejecimiento (beta-caroteno, hierro, vitamina B12 y ácido gama linoleico..etc). Vamos que no sabemos cómo vamos casi a cumplir dos años en gastrogórdicos sin haberlo comido antes. En cuanto a sabor que e slo que nos ocupa el alga no está especialmente buena pero es que , a pesar de todo, se trata de un alga. Sin embargo la tempura estaba muy bien conseguida sin exceso de aceite y bastante fina en la costra de forma que el bacalao no perdía para nada su muy buen sabor.
Tempura de bacalao con sal de ajo y espirulina.
Almejas con langostinos ( y espirulina). Contestada la primera pregunta en el apartado anterior esto nos lleva a la segunda, ¿Para ir a Japón de viaje tienes que estar casado? Diversas versiones de respuestas se dieron en la mesa . En internet yo no he encontrado nada Raúl, ya nos contarás. Las almejas tenían un muy buen sabor y estaban muy frescas. El langostino con cuerpo y bastante rico. Un plato sin estridencias que se refugiaba en la calidad de los ingredientes…y en la espirulina.
Almejas al ajillo con langostinos.
Ravioli de cola de toro.  Eran muchas las esperanzas puestas en el plato que desgraciadamente no se cumplieron. Si bien la carne de toro no es alta en grasas esa no era la sensación en boca del ravioli. Tal vez no estuviese bien reposado el macerado necesario para trabajar esta carne. Por buscar una justificación tal vez debido a las fechas en que nos encontramos. El caso es que allí dejamos medio ravioli sin terminar y ya os anticipo que esto no es habitual en nuestras cenas del miércoles gastrogórdico.
Raviolis de cola de toro.
Presa ibérica a las finas hierbas. Ni punto de comparación a la presa que degustamos la semana pasada. Los compañeros en las cenas criticaron mucho mi crítica (bonito oximoron) de la semana pasada. Sin embargo trataba de poner en valor la calidad de los ingredientes lo cual no puede afirmarse esta semana. Carne bastante dura y un poco pasada lo que resultó una pena ya que, a mi gusto, el toque de finas hierbas estaba muy logrado en boca con claras trazas a albahaca bastante refrescante.
Presa ibérica a las finas hierbas (ya atacada).
Huevo trashumante.   Ya nos anticipó el camarero de que se trataba el plato y puedo deciros que no defraudó. Se trata de un plato de huevos escalfados con patatas. Destacar especialmente la presentación del mismo de bella factura. Si en Casa Lucio han logrado hacerse ricos alrededor de este plato entendemos que os podéis dejar unos eurillos en Trashumante para disfrutar de un plato bien ejecutado, sabroso y magnífica presentación.
Huevo transhumante (magnífica presentación).
Merluza al horno con salsa de coco.  A pesar de las dudas de alguno de los comensales Pi consiguió colar este plato en el menú y, como voy a decir otra cosa, creo que se trató de un gran acierto. En previsión a las copiosas comidas de estas fechas la merluza parecía una buena elección . Si después además resulta de buena factura la merluza y el toque suave y dulce de la leche de coco está logrado te queda un excelente plato. Aunque deberías evitarlo si no te gusta el coco, claro. Como ya casi es habitual os dejamos una receta del plato que más nos ha gustado con la ventaja de ser de fácil factura, de las dos en este caso, una sencilla puede encontrarse en https://www.comedera.com/filetes-de-pescado-en-salsa-de-coco/.
Merluza al horno con salsa de coco.
Y llegaron los postres y no podíamos renunciar a los mismos como podréis entender aunque la carta tampoco nos llamase demasiado al ser bastante normalita
Turrón de nutella.  Chocolate negro con más chocolate. Si es que somos varios los enamorados de este producto americano. En mi opinión el acabado final de la pasta era demasiado duro lo que hizo complicado su reparto.

Brownie.  Ni bueno ni malo. Simplemente que el sabor del plato trajo a la mesa otra anécdota de Merche, es una caja sin fondo para estas cosas, acerca de cómo descargan camiones de brownies congelados en los aledaños de su casa en la Alameda.
Brownie (con lengua multicolor pica-pica incluida).
Sopa de chocolate blanco.  Aunque tampoco fuese un postre muy elaborado terminó por gustarnos el contraste en boca de las bolas de helado de mandarina y violeta. Una pena que tuviésemos que comernos media bola de mandarina antes de acertar con el sabor. Demasiado sabor del chocolate blanco, muy rico, escondían las sensaciones de las bolas heladas.
Mousse de limón. Para quien escribe resultó ser el mejor de los postres. Un mousse con textura cercana al yogur y sabor que, me atrevería a decir, trae reminiscencias a producto artesano, ingredientes naturales y no a camiones de material congelado.
Mousse de limón.
Como cierre de esta aventura simplemente indicaros lo bien que lo pasamos en nuestra cena desconectando de la semana y no dejando títere con cabeza. Luego está la comida pero la excelente conversación, las risas niponas, las anécdotas de viajes fijarán en mi mente Trashumante como un lugar de conversación fácil, buen servicio (aunque sospecho algo novato o contratado por navidades) y carta aceptable para un tipo de comida “de mercado” como lo llaman ahora. Yo sacaría el brownie de la carta ya que desmerece al resto de postres o ben lo evitaría en próximas visitas.
Trashumante
C/Juan de Mata Carriazo, 4
Esta última imagen ha sido extraída de https://www.eltenedor.es.