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miércoles, 5 de julio de 2017

Nuevamente miércoles y, a pesar de los calores y de las fugas veraniegas, volvimos a reunirnos un número representativo y adecuado de gastrogórdicos para nuestro evento semanal. Si bien fue difícil reunir al grupo casi que resultó más complicado reservar en el restaurante Mechela. Hemos de confesar que llevábamos un tiempo queriendo concretar esta salida. Sin embargo, cuando no se trataba del número de comensales (para más de ocho solo tienen disponible el menú) era imposible concretar la reserva que, por cierto, solo puede hacerse por correo, aunque acepten emails sin el correspondiente matasellos. Al parecer esta estrategia les va bien porque el local se les llena. Sin embargo permítanme una idea por si quieren tomarla: debiesen cambiar la dirección del local a la aledaña, y hoy desaparecida, calle Magdalena cuyo trazado quedó embebido hace ya casi una centuria en la calle S.Pablo, con esto despistarían aún más a sus clientes (elpasadodesevilla.blogspot.com) aunque entiendo perderían algunos correos. Una vez alcanzada la fachada del local, que no puede competir con la del convento de la merced que hasta 1943 se encontraba igualmente en la calle Bailén hasta su traslado a la muy cercana plaza del museo, pensamos que ya teníamos el trabajo hecho y nos podríamos dedicar a la cena y la charla.
Un vistazo al local.
Recibe al peregrino un local pequeño aunque acogedor, pintado en tonos cálidos y apenas unas cuantas mesas altas y bajas que nuestra reunión, que no superaba los ocho comensales, casi llenó. La decoración, de fotos extrañas y cuadros a medio terminar, no desvía tu atención del fin para el que has llegado a sus puertas, la comida. Hace ya años que se escucha el ronroneo de que una estrella michelín, macarrón en el argot gastronómico, está por caer aunque ésta aún no ha aparecido. Cuando logramos captar la atención de la camarera, lo que se convirtió en una tarea más de la cena a partir de este momento, ordenamos la siguiente lista de deseos:
La carta.
Tartar de salmón con tzatziki, pepino y manzana. En otras entradas del blog ya hemos referenciado la famosa salsa griega que, en esta ocasión no termina de estar conseguida o, mejor dicho, integrada en el plato. El contraste entre el pepino y la manzana resulta interesante si bien el primero podría administrarse en menos cantidad si lo vas a aunar al tzatziki. El salmón no presenta trazas de ahumado, lo que el plato agradece, aunque su sabor queda diluido en los acompañamientos. Si bien resaltar que se encuentra entre los platos más recomendados por otros blogs a nuestro entender puedes arriesgar con otra referencia. Se trata de una elección agradable aunque lo puedes encontrar en otros restaurantes con similar experiencia.
Tartar de salmón con tzatziki, pepino y manzana.
Tajín de rabo de toro sobre cuscús y garbanzos. Y es que mi amigo Raúl es un cachondo. Ya que retornábamos de Marruecos consideró divertido incluirlo en la comanda y, mira por donde, acertó de pleno. Sin dudarlo se trató del mejor plato de la noche. El sabor especial y fuerte del rabo de toro parecía que no fuera a casar con el cuscús y sus verduras. Sin embargo la carne, un punto más deshilachada que en su consumo habitual, se entremezcla con los sabores de las verduras dando un excelente resultado. El plato justifica por sí mismo la visita a Mechela.
Tajín de rabo de toro sobre cuscús y garbanzos
Gambón crujiente con ajoblanco de anacardos y huevas de arenque. Se trata de otro de los platos más laureados en la web y en este caso sí que es un acierto al que no debes renunciar. El toque dulce del anacardo consigue refrenar los sabores que normalmente las huevas de arenque, de toque particular, suelen llevar al fondo de tu boca. Un plato equilibrado y rico aunque algo más gambón y menos ajoblanco mejorarían considerablemente el mismo.
Gambón crujiente con ajoblanco de anacardos y huevas de arenque.
Lomo de ciervo y patatas panaderas. Como dije antes Iván y yo llevábamos un año tratando de reservar en el local. Se ve que nos era desconocido que no tienen en carta las patatas bravas. En su defecto pedimos un rico lomo de ciervo con acompañamiento. Carne de sabor contrastado y convenientemente tratado se trataba de una apuesta segura que no defraudó.
Lomo de ciervo con patatas panaderas.
Pulpo asado con vichyssoise y crouton. Desde que María persiste con su dieta, la cual ha hecho estragos con sus antiguas reservas, no hay manera de evitar el pulpo en la carta. Si bien he de confesar que, aunque yo conserve mis reservas, siempre agradezco la presencia del cefalópodo en la comanda. La salsa, servida convenientemente fría y en su punto adecuado en el uso del puerro, acompaña de forma excelente a un pulpo especialmente blando al paladar. El crouton, picatostes al fin y al cabo, así como el cebollino espolvoreado en la salsa, son solo un acompañamiento para el pulpo. Plato interesante aunque no de estrella michelín.
Pulpo asado con vichyssoise y crouton.
Cazuela de pescado (fuera de carta). Se trata de una zarzuela pescado con almejas, chocos y un pescado de peculiar sabor, similar al besugo, que se transmite a la salsa. Retomamos nuestra sana costumbre de las batallas navales. Un plato adecuado para compartir con los calores estivales.
Cazuela de pescado.
Llegada la hora de los postres no nos supimos resistir aún a pesar de las restricciones alimentarias de unos y otros. Ya se sabe, este año hacemos dos dietas, que con una nos quedamos con hambre. Como casi siempre agotamos la lista del local.

Tarta de chocolate. Delicado sabor del chocolate que la hace apta para todos los gustos si bien nos resultó más parecido a un coulan que a una tarta propiamente dicha.
Tarta de chocolate.
Tarta de zanahoria. Se trata de otro de los clásicos de moda y no puede faltar en la carta. Si bien, salvo por el impacto en la menguada capacidad de elección, no echarías de menos su ausencia si se eliminase de la misma.
Tarta de zanahoria.
Tarta de queso con manzana. Sin dudarlo el mejor postre de la carta que compartimos aviesamente. Si bien no justifica una visita por sí mismo, ya que has superado todos los límites que en Mechela te imponen, no dejes de endulzarte la sesión gastrogórdica. 
Tarta de queso y manzana.
Tal y como si el famoso loco de la calle Bailén siguiese lanzando dinero desde su balcón a los transeúntes, fuera del local nos mirábamos extrañados. Nadie se atrevía a verbalizar aquello de "mucho ruido para tan pocas nueces". Si bien la calidad de los platos es indiscutible, más aún por lo ajustado de la cuenta en comparación con otros locales del ramo, esperábamos que la peregrinación nos descubriese algún plato realmente rompedor y especial. Una pena que las sensaciones que buscábamos tan solo se intuyan en los regustos de algún plato o en su primorosa presentación . Si bien dudamos que el famoso macarrón recaiga en el local no descartamos volver a Mechela aunque, me temo, eso ya será el año que viene o el siguiente.
Restaurante Mechela
c/Bailén, nº34

martes, 4 de abril de 2017

Restaurante Contenedor, Sevilla

Esta semana decidimos "cruzar el puente" en nuestra noche gastrogórdica después de la desacertada experiencia de la semana pasada. Entrábamos en la vieja ciudad de Sevilla, en esta ocasión por la puerta de los reyes, el pórtico de la Macarena. A nuestras espaldas los restos de la muralla que mandase construir Julio César en su época de cuestor en Sevilla (68 a 65 aC) para reemplazar la defensa cartaginense que parece fue la primera protección de la ciudad. Estos muros, con el lento pasar de los años, han visto pasar a cartaginenses, romanos, árabes y cristianos, todos ellos pobladores de nuestra ciudad. Ni tan siquiera esta larga historia preservó con seguridad los muros de la muralla macarena que desde el 1868 y hasta el 1985, en que fue declarado bien de interés cultural, estuvo coqueteando con el derribo debido a la presión inmobiliaria. Cada paso robado a la calle nos acercaba a nuestro destino de la noche, el restaurante ConTenedor. La salida de la misa en la basílica Macarena y la afluencia de los habituales parroquianos en las tascas de la zona ralentizaban nuestro paso haciéndome recordar que la afluencia de público debería ser similar a la que se reunió en la entrada de Isabel de Portugal a la ciudad por su enlace con el emperador Carlos V . Otra historia en que el tiempo tomó papel principal ya que si bien la boda se inició en noviembre de 1525 el enlace se prolongó hasta marzo de 1526 cuando hubo refrendo papal final para la unión.
Y es que el tiempo parece detenerse cuando recorres la calle S.Luis en donde la vieja plaza del Pumarejo ha cambiado de manera casi irreconocible siempre a la sombra del palacio del mismo nombre y a tiro de piedra de las parroquias gótico-mudéjares de San Gil, San Marcos y Santa Marina. Para preservar esa idea de tiempo congelado, la actual imagen que proyecta la iglesia de San Luis de los franceses, antiguo noviciado jesuita, con aspecto realmente enlucido. Los sevillanos hemos tenido que esperar por casi 30 años desde que el ayuntamiento decidió restaurarla en 1984. Este devenir del tiempo ha puesto de manifiesto que no quedan arquitectos como Leonardo de Figueroa quien se tomó tantos años en su construcción (1699-1730), interpretando los planos papales para levantarla desde la nada, como los técnicos municipales en restaurarla.
A los pies de las torres del antiguo noviciado, tanto que sus sombras se recortan en la entrada del local, se encuentra el restaurante Con Tenedor en donde el tiempo es igualmente importante. Ellos mismos se definen como un local slow food en donde la comida se cocina al momento y donde la cena es más una experiencia que un simple acto de alimentación. La decoración del local, orquestada por el grupo pelícano5, hace que te detengas en sus pinturas, esculturas y resto de atrezzos con presencia predominante de la madera. Nuestros ingenieriles ojos no pudieron evitar fijarse en Aurelia, una máquina de impresión, que te proporciona la tarjeta del local, con el encanto de mantener a la vista los engranajes, palancas, espiral y trinquete que le dan cuerpo (http://www.pelicanomecanico.com/). Merche y Pi le dedicaron hasta más tiempo del habitual. Es necesario tomarse tu tiempo cuando entras en el restauranteConTenedor tanto para observar, como para cenar. Los platos que decidimos degustar de la carta, que no mantienen fija según anuncian en la web del local, fueron los siguientes:

Tabla de paté casero. Una rica y abundante selección de pates que los once comensales pudimos probar aún ordenando un solo plato de la misma. Servida con acompañamiento de panes tostados fue una excelente forma de empezar nuestra cena. Sabores intensos, con ausencia de hierbas finas y otros potenciadores de sabor, que en esta ocasión no se echaron de menos. 
Tabla de paté casero.
Tabla de mar: huevas de merluza medio crudas, caballa en salazón, mojama de atún, coliflor encurtida y requesón de queso viejo oveja. Si bien solo el fondo norte de la mesa apostó por el singular plato todos pudimos sucumbir a sus sabores intensos. Sabores fuertes en boca, con sorprendente toque conferido por la rica caballa. La mojama una delicia .No nos dejamos ni la coliflor encurtida. Un plato ideal si tienes la oportunidad de compartir unos entrantes.
Tablas.
Tartar de salmón, mango y aguacate con salicornia, ogonore rojo sobre ajo blanco de anacardos y alove "finca la torre". Ya en otras entradas nos hemos detenido en la peculiar elaboración del tartar. En esta ocasión me detendré en el rico contraste entre el dulce del aguacate , mango y anacardos del plato con el salado conferido mediante el uso de la salicornia, una alga de alto contenido salino que se cría en la mayoría de casos en las salinas. Un sabor intenso a mar que la hacen excelente acompañamiento a platos de pescado y que cada vez es un recurso más habitual en los platos de alta cocina por su peculiar sabor. Sabores equilibrados como digo que hacen de cada bocado una experiencia dejándote con ganas de repetir con otra combinación de los múltiples elementos en el plato.
Tartar de salmón.
Arroz con setas y pato. En ConTenedor se declaran abiertamente como expertos en arroces. Es un plato que los cocineros Antonio Cruz y Carlos Michell tratan con esmero y cariño y eso se refleja en el sabor del mismo. Si bien puedes pensar que se trata de un plato simple frente al resto de elementos de la carta no puedes pasar sin incluirlo en tu comanda. Pleno de sabor y textura muy agradable en la boca se trató, casi con unanimidad, del mejor plato de la noche.
Arroz con setas y pato.

Corvina salvaje con "fideua" crema de puerros y espárragos trigueros eco. Explosión de sabores vegetales en el plato. Productos tratados con esmero a la hora de elaborar la crema, seleccionando efectivamente los tiempos de cocción de las mismas. El sabor de la corvina es intenso y casa perfectamente con el resto de sabores del plato.
Corvina.
Tataki de ciervo con acelgas de colores eco, shitake, crema de bonito, habitas baby eco y aceite de aguacate.Nos pareció interesante la propuesta de servir la carne de ciervo como un tataki. La elección parecía muy afortunada ya que, al tratarse de la carne roja con menos contenido en grasa, su punto de elaboración es complicado y no en pocas ocasiones nos la han servido demasiado dura. Sin embargo son muchos los aspectos que debes contemplar al elaborar esta carne y uno de ellos es especialmente difícil de controlar ya que se trata de la edad del animal. En esta ocasión creemos que se trataba de un ejemplar entrado en años y con carne ligeramente insípida. Sin embargo el plato escondía un nuevo tesoro de sabor para nuestros paladares, el hongo shitake. De sabor intenso, ligeramente ácido, y regustos terrosos el uso de este hongo está contemplado ya en registros gastronómicos que datan de la época Ming en China. Sus sabores se han comenzado a importar recientemente en Europa. No quiero pensar el resultado si el ciervo hubiese acompañado. Tanto nos gustó el sabor que os propongo una receta fácil de elaborar con shitake:

Tataki de ciervo.
Wok de verduras y pulpo con parmenter, leche de coco, curry rojo, pimentón de la vega y aceite verde. En opinión de María el mejor plato de la noche, como no puede ser de otra manera mientras continúa con su dieta de plato único. Excelente punto de elaboración del pulpo y sabor que te trasporta a las playas de Huela o Cádiz en cuyas lonjas presumen de comprar los responsables del restaurante. El muy ligero toque picante del curry y el pimentón queda prácticamente diluido en el sabor de la leche de coco y, especialmente, en el intenso sabor del queso añadido al plato. De nos er por el arroz de pato nos hubiésemos decantado por este como mejor plato sin dudarlo un instante. Plato a incluir en el pedido, sin paliativos.
Wok de verduras y pulpo.
La rica cena, regada con vinos locales de agradable factura, transcurría lentamente por la cadencia de presentación en mesa de los platos. Tan lenta que hubo una pequeña revolución. Si no por los sabores, sí por el miedo de que nuestra carroza no es que terminase convertida ya solo en calabaza sino incluso en cabello de ángel, resultado del cocinado de la misma. A pesar de los bostezos por lo avanzado de la noche nuestros paladares no querían renunciar a la experiencia de los postres. Con carta corta pero selecta estos fueron los elegidos:

Tarta de chocolate con helado y cosas mágicas. No la busquéis con esta denominación en la carta pero es que Raúl, llevado por la urgencia, solicitó los postres sin que el resto hubiésemos acabado los platos principales y el enunciado inicial fue su resumen. Acompañado del comentario final de: "a mí me ha convencido" nos dejamos arrastrar en la decisión y acertamos plenamente. Rico sabor de avellanas en el chocolate y excelente sabor en el helado de pistacho en el que se percibían los refrescantes sabores que confiere este fruto seco cuando se manipula de forma artesanal. Sobre las cosas mágicas no me atrevo a pronunciarme pero las risas y el afecto endulzan casi cualquier plato, más fácil cuando se trata de un postre.
Mágico...
Tarta de queso con manzana y helado de avellana. Nunca había probado la combinación de queso y la manzana en una tarta. Se trata de un sabor que no debes dejar pasar si se te pone por delante. Punto de elaboración perfecto de la manzana con un toque dulce aligerado con el toque del queso. El acompañamiento del helado de avellana no es meramente testimonial confiriendo personalidad al postre. Sin duda el mejor de los postres aunque sin desmerecer la tarta de chocolate.
Tarta de queso con manzana y helado de avellana.
La cena se había alargado demasiado. Es lo que tiene el slow-food y lo de reunirnos entre semana. El tiempo era importante esta noche ya que se nota perfectamente que en ConTenedor llevan ya casi quince años puliendo sus platos, sabores y seleccionando proveedores para encontrar ingredientes de calidad. Servidos sin grandilocuencias ni aspavientos consiguen que pensemos en ellos para otra ocasión, aunque preferentemente en fin de semana.

Slow food.

Restaurante Contenedor
c/San Luis, nº50

jueves, 23 de marzo de 2017

Bodeguita Romero, Sevilla

De nuevo miércoles y de vuelta a las calles de nuestra ciudad. Aunque no tuviésemos el blog estas visitas gastrogórdicas las comenzamos ya por cerca de dos años y, como es de imaginar, el arenal era un punto de paso habitual hacia el establecimiento seleccionado para nuestra cena. Recuerdo perfectamente aquellos pasos, me recordaban un cuadro que se puede contemplar en el ayuntamiento de Sevilla: "Vista de Sevilla y del Arenal en 1726".Hace dos años mis pasos no me evocaban el tremendo pasado del barrio sino a esa Sevilla triste, abandonada del mundo, que nos dejó el edicto real que abrió el comercio con las indias a otros puertos españoles, primero Cádiz en 1717 y posteriormente otros muchos más acabando con un monopolio comercial que se mantuvo por casi 250 años. Mis ojos percibían una Sevilla en crisis, trayéndome a la mente retazos del barrio deprimido. Sin embargo al caminar haciaBodeguita Romero, dejando atrás el Auditorio, venía a mi mente otra "Vista de Sevilla", de pintor anónimo, pero correspondiente a la Sevilla que vivió Lope de Vega y que inmortalizó en su obra El arenal de Sevilla poniendo en boca del burlón Alvarado y ante los ojos impresionados del extraño las siguientes palabras:
"Pues aguardad una flota
y veréis toda esta arena
de carros de plata llena,
que imaginarlo alborota."
Los sevillanos , agradecidos, le dimos su nombre al Teatro de la ópera. Que esperásemos por cerca de 500 años para reconocer su estancia en la ciudad es solo parte de nuestra idiosincrasia. Sobre el pasado operístico de nuestra ciudad me permito indicaros un enlace aunque hay varias compañías que lo ofrecen:
Tal era el flujo de gente que inundaba las calles que era fácil visualizar, como superpuestas ambas imágenes, las tabernas del ayer y las de hoy rebosantes de gentes. Gentes propias y extrañas: mulatas, tahúres, buscones y corchetes sustituidos por ingleses despistados, gorrillas espabilados y policía nacional en su ronda habitual. El turismo representa ahora la principal vía de entrada de plata a la ciudad y, como antaño, el arenal, con su aroma taurino y cofrade, es uno de los puntos centrales de este flujo.
La calle Harinas, en donde se emplaza Bodeguita Romero desde 1939, parte hacia el centro desde la antigua puerta del arenal y constituía el paso necesario entre el puerto y el centro amurallado de la ciudad. La misma toma su nombre de los establecimientos harineros que se situaban en la misma cercanos al antiguo peso de la harina localizado también en ella. 
Una vez te sientas en Bodeguita Romero percibes que te sientas a la barra de un clásico. Con ambiente entre cofrade y taurino como varios de los locales de la zona. Un ambiente que invita a disfrutar y para lo que nos decidimos, tras la normal espera, por la terraza del local y sus mesas altas. La carta muy de estas tierras y nuestra comanda resultó así configurada:
Vistazo a la carta.
Berenjenas con miel. Verdura presentada en dados y con consistencia en cada uno de los trozos. En mi opinión escasas de miel ya que la berenjena pedía un mayor remojón y resultaron un poco resecas aunque perfectamente fritas.
Berenjenas con miel.
Pastel de cabracho. La versión de Bodeguita Romero para el plato más extendido del recetario de Arzak hace honor a tan insigne inventor. El Cabracho, pescado de carne blanca con ligero sabor a marisco debido al papel preponderante de estos en su dieta, presenta un toque dulce que en ocasiones se matiza con cierto picante no así en el plato que nos ocupa. Raúl no sabe cómo evitar el Fugu y por eso tratamos de interesarle en el consumo de un pescado con partes venenosas. En este caso solo las espinas de la cresta así que pudo disfrutar del plato.
Pastel de cabracho.
Croquetas de jamón. Nos apetecía tasca, y, en esta casa, las croquetas se sirven sin artificio pero con un magnífico sabor. Nada aceitosas y consistentes, lejos de las versiones líquidas de otros restaurantes de la ciudad. Seguro que Iván no echó de menos las papas bravas en esta ocasión.
Croquetas de bacalao. Pescado de calidad y fresco, lo que confiere un rico sabor a las croquetas haciendo una delicia su degustación. Consistentes y bien presentadas, doradas pero no quemadas.
Croquetas de jamón y bacalao.
Montaditos de pringá. Entremés andaluz allá donde los haya. En opinión de Carlos Herrera la mejor pringá de la ciudad. En la nuestra también. Parece increíble que un plato tan asentado en nuestra gastronomía, con origen en la olla podrida medieval, pueda sorprenderte como el plato de bodeguita Romero. El mejor plato de la noche sin dudarlo.
Montaditos de pringá.
Tortillitas de camarones. Presumían de ser de la isla y nuestros catadores gaditanos no pusieron peros al plato. Fritas con la cantidad justa de harina entendemos que se merecen estar en cualquier comanda.
Tortillitas de camarones.
Montadito de chorizo picante. La experiencia del montadito de pringá revolucionó la mesa dejándonos con ganas de más. El chorizo no defrauda, de sabor poco especiado. Para mi gusto demasiado picante llegando a matar sabores que se entreveían muy interesantes.

Una ligera brisa subía desde el arenal. Se nota la ausencia de la tapia que separaba la calle harinas de la antigua mancebía de Sevilla. Tal vez por el origen de los aires, la conversación se caldeó y es que a este grupo gastrogórdico no deja de sorprenderle el conocimiento de María y Merche en el tema de las muñecas. La conversación trajo risas y ganas de pasar a los postres que ordenamos sin dilación.

Piononos. El bizcocho granadino no se encuentra entre mis preferidos normalmente por lo excesivamente dulce de su sabor. Sin embargo los que nos sirvieron en esta ocasión ,aunque pequeños, tenían un muy buen sabor.
Piononos y tartas.
Naranjas naturales con aceite y canela. Si bien se trata de un plato muy andaluz no creo que merezca la pena incluirlo en la carta. La elaboración de Bodeguita Romero no difiere demasiado de la que puedas preparar en casa. No hay ingredientes ocultos ni sabores inesperados. Probablemente no la hubiésemos incluido en el pedido de no ser por lo corto de la carta de postres.
Naranjas naturales con aceite y canela.
Tarta de queso y dulce de leche. Un postre artesanal que sin duda fue el mejor de los postres. En el punto justo de dulce, se sirve sin estridencias pero más que correctamente elaborado.

Aunque la cena estaba acabada, la conversación seguía siendo fluida. Ese es el ambiente que se respira en Bodeguita Romero. Ambiente propenso a la relajación, aderezado con sabores puramente andaluces. Si tienes algún amigo que no ha probado nuestra gastronomía o fue secuestrado de nuestra ciudad en la época de crisis seguro que agradecerá lo acompañes al local.
Bodeguita Romero
c/harinas, nº10

martes, 7 de marzo de 2017

Casa Carmen. Sevilla.

La tarde de nuestro miércoles se presentó tempestuosa: cierre del local preseleccionado, descanso del personal en nuestra segunda opción y, finalmente, una última balsa tomada con prisas para evitar la suspensión de la cena y que finalmente fue lanzada por la borda al encarar el local. Aunque un pensamiento ha calado para próximas citas. Tanto ir y venir nos traía ahogados y, en busca de un nuevo buque que abordar, encaramos hacia el edificio Helvetia. No era mal lugar en que buscar nuestra balsa, al fin al cabo, entre sus paredes se alojaban las atarazanas almohades de Sevilla (S.XIII) pasado que, hasta cierto, punto recuerda el proyecto de Rafael Moneo acometido en 1982. En estas fluía el grupo gastrogórdico, cuando nos topamos con Carmen. No el vistoso azulejo de la virgen del mar que adorna, casi siempre rodeado de flores, la fachada de una gran desconocida en la ciudad, la Torre de la Plata sino el restaurante Casa Carmen otro desconocido aún en nuestra ciudad. Si bien esto último tiene sentido ya que abrió sus puertas el pasado día de Andalucía. No acaban aquí las semejanzas entre el desconocido bastión octogonal y el local. Así como la torre se vio tomada por la vegetación hasta su puesta en valor en 1992 en Casa Carmen han decidido que la floresta sea su seña de identidad desde el primer día. Venciendo el miedo a los manteles de paño en las mesas, e invitados por el dueño, decidimos echar un vistazo, para, entre miradas cómplices entre nosotros y a la carta, tomar rumbo hacia una amplia mesa para grupos situada estratégicamente en el salón. Más relajados, el hilo musical y el horizonte del salón de hasta 160 comensales hicieron su efecto, ordenamos nuestro pedido. Merece la pena destacar el vino de la casa optando finalmente por el Carmen Morena si bien, por aquello de la torre, hubiese pegado tal vez más el Carmen pelirroja, nombre que dan en la casa al inédito rosado. Estos fueron nuestros platos. 
Vistazo al local.
Alitas de pollo glaseadas con barbacoa oriental. Como ya sabéis María ve unas alitas y echa a volar contagiando al resto de la mesa que, sin saber por qué, comentamos las novedades del sector aeronáutico. Y es que el sabor de las alitas ya no era tan novedoso y con ese toque especial de otras salidas. Un plato que, sin dejar indiferente, se aproxima demasiado a otros ofrecidos por la competencia. 
Alitas de pollo glaseadas con barbacoa oriental.
Salteado de verduras al curry con cous cous, papadums, pasas y cilantro. Un plato sabroso a pesar del cilantro y que puede presumir de vegetariano. Interesante el contraste en la boca del crujiente del papadum con el suave cus cus.
Salteado de verduras al curry con cous cous, papadums, pasas y cilantro.
Milhojas de berenjena, calabacín, tomates asadón con burrata, rúcula y olivada. Si no fuese por lo que viene a continuación temería estar haciéndome vegetariano pero es que, en opinión de más de un comensal ,la milhojas fue el plato estrella de la noche. Si bien la combinación de ese queso fresco que es la burrata, obtenido inicialmente del sobrante de la producción de mozzarella, junto con la rúcula y la aceituna es ya un clásico de la cocina italiana debemos reconocer que la unión al sabor de las verduras en el plato lo hace redondo y refrescante. El queso da ese toque salado justo propio de su elaboración y su apariencia blanco reluciente invita a degustarlo. Plato ligero a pesar de lo mantecoso del queso e intenso en aromas y sabores.
Milhojas de berenjena, calabacín, tomates asadón con burrata, rúcula y olivada.
Wok de verduras y langostinos crujientes con salsa de sésamo picante. Hermoso en su presentación y sorprendente el toque picante que deja en el paladar el sésamo. Si bien quien escribe se quedó un poco solo en su opinión, llegué a poder repetir, el plato merece estar en tu pedido. Por ponerle una pega al mismo, el langostino frito da un toque aceitoso al plato que se debería atenuar para dar mayor peso a la rica cama de verduras que lo acompaña. 
Una lástima que se nos escapara la foto del Wok...
Pulpo planchado a la gallega con mojo rojo. Interesante ejercicio de sabores que no resulta redondo en boca. Así como el mojo en las carnes potencia su sabor, en el pulpo oculta más bien su sabor por lo deja un plato más bien huérfano cuya presentación tampoco es esmerada.
Pulpo planchado a la gallega con mojo rojo.
Gyozas japonesas de pollo y verduras con salsa de soja y aceite de sésamo. La Gyoza es semejante a una empanadilla o un ravioli italiano, de hecho dice la leyenda que Marco Polo la introdujo en Europa tras uno de sus famosos viajes. Aunque con un origen chino el plato, una vez más, ha sido absorbido por el país del sol naciente en donde se hacen a la plancha con un poco de aceite, intentando conseguir que sean un poco crujientes. El relleno de verduras y pollo algo especiada, la textura de la empanadilla y el acompañamiento de salsa de vinagre te dan una muy buena visión de los sabores asiáticos en este caso exenta de pique.
Gyozas japonesas de pollo y verduras con salsa de soja y aceite de sésamo.
Tacos de solomillo de ternera (130 gr.) al café de París con pimientos de padrón. Ya os comenté en otro post que el secreto de la salsa café de París está bien guardado. Pues en Casa Carmen no lo han encontrado o bien han buscado en otro sitio. La salsa no da la talla, queda demasiado líquida e insípida y no hace para nada justicia a una carne con corte y sabor de calidad. Solo si no esperas nada de la salsa. Sin ilusiones desenfrenadas funciona.
Tacos de solomillo de ternera al café de París con pimientos de padrón.
Magret de pato con salsa de vino dulce, peras al horno y pure de mango. Desgraciadamente otro plato que cumple solo parcialmente las expectativas. La carne de pato es intensa en sabor pero tal vez sea demasiado unir pera y mango para endulzarla y suavizarla. Quizás apostar por un toque ácido mejoraría un plato que resultó de bocado en exceso azucarado para el gusto de algunos.
Magret de pato con salsa de vino dulce, peras al horno y puré de mango.
Lingote de cochinillo con cremoso de manzana y salsa de naranja y miel. A pesar de su aspecto tosco en boca tiene un sabor interesante. La unión con el toque medio ácido de la naranja provoca un contraste interesante de sabores. Recomendado por el camarero merece la pena incluirlo en la carta y, en opinión de varios, un imprescindible.
Lingote de cochinillo con cremoso de manzana y salsa de naranja y miel.
Para despejar malentendidos que entiendo hayan podido surgir, tanto Iván como Raúl acudieron a la cena. Por una combinación de astros desconocida aunque las patatas bravas estaban en la carta no cayeron en el cesto. Seguro que esto se trató de una interinidad temporal que no conseguiremos hacer una funcionalidad. No como, con el tiempo, veremos en otros verdes prados cubiertos de Margaritas . Y ya sabéis que si la cosa no va mal nos apuntamos a los postres aunque esta vez, ni siendo gastrogórdico, abarcaras toda la carta. 
¿Un postre?
La copa Carmen (piña natural, sorbete de mango, espuma de coco y crumble, toffe de módena y esencia de menta). Raúl, tras largos años, probó nuevamente la piña y...no fue para tanto. Demasiados ingredientes tal vez en una sola copa.
Copa Carmen.
Yogur griego, chutney de mango y crumble de frutos secos. Ya parece un clásico lo de aunar el yogur griego con el dulce sabor de la miel así que no está de más cambiar esta por el sabor del mango. Con ciertos recuerdos a sabores del Lassie indio que dan la base de frutos secos y el uso del mango. Interesante la variación realizada en una mezcla que reposa en la solvencia.
Yogur griego, chutney de mango y crumble de frutos secos.
Café café (helado de cafe, con espuma de cafe, gelatina de bailes, oreo y avellanas). Por recurrir al símil torero, silencio en los tendidos. No convenció ni a los muy cafeteros.
Café café
Volcán de queso manchego, sobre tierra de frutos secos, arándanos, caramelo y helado de mora. En el blog de Casa Carmen presumen de deleitar el paladar y con este postre fuertemente recomendado lo lograron. Sabor excitante con gusto a queso pero no el de la tarta habitual en estos tercios sino a viejo manchego. El queso templado contrasta en boca con el helado y la mezcla con el sabor de la mora recuerda a la manida tarta aunque con una fuerza inusitada. El mejor postre de la noche.
Volcán de queso manchego, sobre tierra de frutos secos, arándanos, caramelo y helado de mora.
Las texturas del chocolate: salsa de chocolate blanco. brownie, helado de chocolate negro y crumble de cacao.Ausencia de contraste en el sabor de los distintos chocolates quizá funcionase mejor con un mayor toque amargo aportado por el negro. A pesar de lo que pueda aparentar no esperes una bomba de chocolate.
Las texturas del chocolate.
En la calle nos mirábamos extrañados. Una sorpresa aparecida en mitad de una travesía a la que no veíamos buen final. Aunque tampoco habíamos desembarcado en una isla caribeña. Entendemos que Casa Carmen terminará por hacerse un sitio en la oferta sevillana si bien adaptando en algo sus sabores y, también en parte, adoptando nosotros nuestros paladares. La larga carta invita a buscar el oro oculto en otra ocasión aunque en esta, solo alcanzásemos a saborear la plata.
Casa Carmen
c/Santander, nº15
www.casacarmenrestaurant.com