jueves, 23 de marzo de 2017

Bodeguita Romero, Sevilla

De nuevo miércoles y de vuelta a las calles de nuestra ciudad. Aunque no tuviésemos el blog estas visitas gastrogórdicas las comenzamos ya por cerca de dos años y, como es de imaginar, el arenal era un punto de paso habitual hacia el establecimiento seleccionado para nuestra cena. Recuerdo perfectamente aquellos pasos, me recordaban un cuadro que se puede contemplar en el ayuntamiento de Sevilla: "Vista de Sevilla y del Arenal en 1726".Hace dos años mis pasos no me evocaban el tremendo pasado del barrio sino a esa Sevilla triste, abandonada del mundo, que nos dejó el edicto real que abrió el comercio con las indias a otros puertos españoles, primero Cádiz en 1717 y posteriormente otros muchos más acabando con un monopolio comercial que se mantuvo por casi 250 años. Mis ojos percibían una Sevilla en crisis, trayéndome a la mente retazos del barrio deprimido. Sin embargo al caminar haciaBodeguita Romero, dejando atrás el Auditorio, venía a mi mente otra "Vista de Sevilla", de pintor anónimo, pero correspondiente a la Sevilla que vivió Lope de Vega y que inmortalizó en su obra El arenal de Sevilla poniendo en boca del burlón Alvarado y ante los ojos impresionados del extraño las siguientes palabras:
"Pues aguardad una flota
y veréis toda esta arena
de carros de plata llena,
que imaginarlo alborota."
Los sevillanos , agradecidos, le dimos su nombre al Teatro de la ópera. Que esperásemos por cerca de 500 años para reconocer su estancia en la ciudad es solo parte de nuestra idiosincrasia. Sobre el pasado operístico de nuestra ciudad me permito indicaros un enlace aunque hay varias compañías que lo ofrecen:
Tal era el flujo de gente que inundaba las calles que era fácil visualizar, como superpuestas ambas imágenes, las tabernas del ayer y las de hoy rebosantes de gentes. Gentes propias y extrañas: mulatas, tahúres, buscones y corchetes sustituidos por ingleses despistados, gorrillas espabilados y policía nacional en su ronda habitual. El turismo representa ahora la principal vía de entrada de plata a la ciudad y, como antaño, el arenal, con su aroma taurino y cofrade, es uno de los puntos centrales de este flujo.
La calle Harinas, en donde se emplaza Bodeguita Romero desde 1939, parte hacia el centro desde la antigua puerta del arenal y constituía el paso necesario entre el puerto y el centro amurallado de la ciudad. La misma toma su nombre de los establecimientos harineros que se situaban en la misma cercanos al antiguo peso de la harina localizado también en ella. 
Una vez te sientas en Bodeguita Romero percibes que te sientas a la barra de un clásico. Con ambiente entre cofrade y taurino como varios de los locales de la zona. Un ambiente que invita a disfrutar y para lo que nos decidimos, tras la normal espera, por la terraza del local y sus mesas altas. La carta muy de estas tierras y nuestra comanda resultó así configurada:
Vistazo a la carta.
Berenjenas con miel. Verdura presentada en dados y con consistencia en cada uno de los trozos. En mi opinión escasas de miel ya que la berenjena pedía un mayor remojón y resultaron un poco resecas aunque perfectamente fritas.
Berenjenas con miel.
Pastel de cabracho. La versión de Bodeguita Romero para el plato más extendido del recetario de Arzak hace honor a tan insigne inventor. El Cabracho, pescado de carne blanca con ligero sabor a marisco debido al papel preponderante de estos en su dieta, presenta un toque dulce que en ocasiones se matiza con cierto picante no así en el plato que nos ocupa. Raúl no sabe cómo evitar el Fugu y por eso tratamos de interesarle en el consumo de un pescado con partes venenosas. En este caso solo las espinas de la cresta así que pudo disfrutar del plato.
Pastel de cabracho.
Croquetas de jamón. Nos apetecía tasca, y, en esta casa, las croquetas se sirven sin artificio pero con un magnífico sabor. Nada aceitosas y consistentes, lejos de las versiones líquidas de otros restaurantes de la ciudad. Seguro que Iván no echó de menos las papas bravas en esta ocasión.
Croquetas de bacalao. Pescado de calidad y fresco, lo que confiere un rico sabor a las croquetas haciendo una delicia su degustación. Consistentes y bien presentadas, doradas pero no quemadas.
Croquetas de jamón y bacalao.
Montaditos de pringá. Entremés andaluz allá donde los haya. En opinión de Carlos Herrera la mejor pringá de la ciudad. En la nuestra también. Parece increíble que un plato tan asentado en nuestra gastronomía, con origen en la olla podrida medieval, pueda sorprenderte como el plato de bodeguita Romero. El mejor plato de la noche sin dudarlo.
Montaditos de pringá.
Tortillitas de camarones. Presumían de ser de la isla y nuestros catadores gaditanos no pusieron peros al plato. Fritas con la cantidad justa de harina entendemos que se merecen estar en cualquier comanda.
Tortillitas de camarones.
Montadito de chorizo picante. La experiencia del montadito de pringá revolucionó la mesa dejándonos con ganas de más. El chorizo no defrauda, de sabor poco especiado. Para mi gusto demasiado picante llegando a matar sabores que se entreveían muy interesantes.

Una ligera brisa subía desde el arenal. Se nota la ausencia de la tapia que separaba la calle harinas de la antigua mancebía de Sevilla. Tal vez por el origen de los aires, la conversación se caldeó y es que a este grupo gastrogórdico no deja de sorprenderle el conocimiento de María y Merche en el tema de las muñecas. La conversación trajo risas y ganas de pasar a los postres que ordenamos sin dilación.

Piononos. El bizcocho granadino no se encuentra entre mis preferidos normalmente por lo excesivamente dulce de su sabor. Sin embargo los que nos sirvieron en esta ocasión ,aunque pequeños, tenían un muy buen sabor.
Piononos y tartas.
Naranjas naturales con aceite y canela. Si bien se trata de un plato muy andaluz no creo que merezca la pena incluirlo en la carta. La elaboración de Bodeguita Romero no difiere demasiado de la que puedas preparar en casa. No hay ingredientes ocultos ni sabores inesperados. Probablemente no la hubiésemos incluido en el pedido de no ser por lo corto de la carta de postres.
Naranjas naturales con aceite y canela.
Tarta de queso y dulce de leche. Un postre artesanal que sin duda fue el mejor de los postres. En el punto justo de dulce, se sirve sin estridencias pero más que correctamente elaborado.

Aunque la cena estaba acabada, la conversación seguía siendo fluida. Ese es el ambiente que se respira en Bodeguita Romero. Ambiente propenso a la relajación, aderezado con sabores puramente andaluces. Si tienes algún amigo que no ha probado nuestra gastronomía o fue secuestrado de nuestra ciudad en la época de crisis seguro que agradecerá lo acompañes al local.
Bodeguita Romero
c/harinas, nº10

martes, 14 de marzo de 2017

El arepazo. Sevilla

Un nuevo miércoles reunidos a la mesa y, mientras esperábamos a Lucas e Irene, Marga no podía evitar reírse de mi al anticipar estas letras. "A ver cómo te apañas la introducción histórica" me decía no sin parte de razón. Sin embargo, la historia de nuestra ciudad no es solo la Catedral y el centro. Bueno, tal vez esa sea la Historia con mayúsculas, pero desde luego no las pequeñas historias que rodean todo asentamiento humano. "El arepazo" se encuentra localizado en el barrio de El Cerezo en donde han transcurrido miles de historias, unas imaginarias como la de la canción de Alfonso del Valle o el capítulo inicial de la novela "Los asesinos ocultos" de Robert Wilson , otras negras como la de la heladería Otoño y sus crímenes que nos dejaron helados. Aunque, de hecho, la zona tiene un pasado rural extendido al menos desde el S. I en que, en los terrenos que atraviesa ahora la SE30, eran ocupados por una villa romana que podemos vislumbrar en el cercano parque de Miraflores. Sin embargo, el barrio ya no transmite las imágenes que me contaba mi padre cuando, de pequeño, íbamos a visitar a mis abuelos. Fotografías mentales de las grandes huertas que rodeaban su casa de la infancia. Hoy en día, evoca más al de nuestros años de universidad. Aquellos en que conquisté a Pi llevándola en coche desde la escuela, en donde decidimos comenzar nuestra singladura común. Aquel barrio en que, fruto de la inmigración, se despertó nuestro interés por los viajes, ansías de conocer otros países, sus gentes y sus comidas y que nos pusieron en contacto con locales como El arepazo.
Para disfrutar de ese calor, ese acento y ese carácter tan latino del pueblo venezolano no dudes en preguntar quién es quién en la carta. Nosotros, a pesar de llevar yendo años, no dejamos pasar la oportunidad de charlar un rato con la dueña. Todas tus dudas se verán resueltas con una sonrisa. Aunque si visitas El arepazo no debes tener en mente una cena ligera ni desde luego estar restringido por una estricta dieta. El menú gastrogórdico quedó configurado como sigue:

Empanadillas rellenas. El plato que proponen es un plato variado. En nuestra ración encontramos tanto rellenos de ternera y verdura como rellenos de queso. Se trata de un buen comienzo un plato entre dos océanos con toques sudamericanos como el aguacate en un plato tan común en nuestra gastronomía.
Empanadillas rellenas.

Arepas. No pierdas la oportunidad de comentarle a la dueña que pensabas que este es un plato colombiano. Siempre de buena gana, te contará que no, que es un plato típicamente venezolano. Esta discusión se remonta en los años. Si bien se conoce el origen precolombino, y por tanto indígena, de la arepa, al no existir fronteras marcadas en la época el origen queda difuso. La arepa es una masa redonda de maíz que tradicionalmente se cocinaba sobre un bular, plancha circular en muchos caso de arcilla, y que últimamente ha sido desplazada por las sartenes de teflón. A parte del relleno, solo en su versión venezolana, puedes elegir cómo preparar la torta: frita, al horno e incluso asada. Nosotros optamos por la frita, te la ponen por defecto si no indicas lo contrario, aunque en días con menos movimiento te ofrecen hacerla al horno, aunque tarde un poco más.
Como cada cual pedía su ración individual hubo distintas variedades en la mesa (en Venezuela te ofrecen hasta 20 rellenos distintos): Venezuela, Arepazo, etc.
En cualquier caso en cada torta se notaba el sabor de un maíz fresco (choclo) y el sabor característico del "queso de mano" que no se sustituye, como en otros locales, por la más habitual mozzarella. El plato por el que propusimos el local para nuestra salida y el que no defraudó a nadie. Siempre debe incluirse en tu pedido aunque asada si disponéis de tiempo y la afluencia de público lo permite. No son muy difíciles de hacer, así que os dejo una receta:
Arepas
Patatas Arepazo. Pues Iván no vino pero Raúl volvió a sus costumbres. Como no había bravas tiramos por este plato también servido con abundante carne de res y de pollo desmechada y queso. Es un plato con mucho sabor pero esencialmente para compartir. Si tienes que ordenar algo menos o no quieres salir rodando del local lo puede dejar para una visita en grupo.
Patatas Arepazo
Cachapa. Con un sabor dulce derivado del maíz de su elaboración es un plato que no te dejará indiferente aunque, en esta ocasión, gustó a todos. Es una torta de maíz tierno molido, queso y azúcar que recuerda al panqueque que se sirve frita y caliente. En el local ofrecen varias combinaciones de ingredientes que casi es mejor elijas según tu gusto. Una vez más uno de los elementos centrales del plato es el queso de mano. Con su característica textura de queso fresco pero de pasta blanda servido en hilachas. De sabores especiales debido a su proceso de elaboración en que una cuajada de leche es hervida y posteriormente de forma manual adopta forma de torta. En mi opinión la mejor la acompañada de aguacate. Un plato de sabor intenso que preferimos compartir.
Cachapa.
Parrillada venezolana. Bomba de colesterol pero no podíamos dejarla pasar. Diversas carnes del país: chorizos, salchicha, res elaboradas a la parrilla y servidas con cama de patatas y plátano macho. Un plato pesado pero sabroso y que disfrutamos.
Parrillada venezolana.
Y esta noche no hubo postres. No porque no estuviésemos a gusto sino porque esa es una de la pegas del local ya que no se incluyen en la carta. En otras ocasiones hemos acabado la cena con un buen zumo de frutas pero en esta ocasión se nos hizo tarde y Merche comenzaba a chistar.
No hay tantos locales venezolanos en Sevilla y la experiencia merece la pena. En su carta, aunque nosotros eludiésemos la oportunidad, se incluyen platos vegetarianos que resultarán menos pesados al estómago no habituado. Si te cansas de la cocina de diseño y quieres probar comida artesanal aunque no de la tierra este es un magnífico local para una escapada de domingo para un homenaje con tintes sudamericanos.

Link a la referencia del libro:

Link a la canción de Alfonso:

El arepazo.
C\Otoño 1

martes, 7 de marzo de 2017

Casa Carmen. Sevilla.

La tarde de nuestro miércoles se presentó tempestuosa: cierre del local preseleccionado, descanso del personal en nuestra segunda opción y, finalmente, una última balsa tomada con prisas para evitar la suspensión de la cena y que finalmente fue lanzada por la borda al encarar el local. Aunque un pensamiento ha calado para próximas citas. Tanto ir y venir nos traía ahogados y, en busca de un nuevo buque que abordar, encaramos hacia el edificio Helvetia. No era mal lugar en que buscar nuestra balsa, al fin al cabo, entre sus paredes se alojaban las atarazanas almohades de Sevilla (S.XIII) pasado que, hasta cierto, punto recuerda el proyecto de Rafael Moneo acometido en 1982. En estas fluía el grupo gastrogórdico, cuando nos topamos con Carmen. No el vistoso azulejo de la virgen del mar que adorna, casi siempre rodeado de flores, la fachada de una gran desconocida en la ciudad, la Torre de la Plata sino el restaurante Casa Carmen otro desconocido aún en nuestra ciudad. Si bien esto último tiene sentido ya que abrió sus puertas el pasado día de Andalucía. No acaban aquí las semejanzas entre el desconocido bastión octogonal y el local. Así como la torre se vio tomada por la vegetación hasta su puesta en valor en 1992 en Casa Carmen han decidido que la floresta sea su seña de identidad desde el primer día. Venciendo el miedo a los manteles de paño en las mesas, e invitados por el dueño, decidimos echar un vistazo, para, entre miradas cómplices entre nosotros y a la carta, tomar rumbo hacia una amplia mesa para grupos situada estratégicamente en el salón. Más relajados, el hilo musical y el horizonte del salón de hasta 160 comensales hicieron su efecto, ordenamos nuestro pedido. Merece la pena destacar el vino de la casa optando finalmente por el Carmen Morena si bien, por aquello de la torre, hubiese pegado tal vez más el Carmen pelirroja, nombre que dan en la casa al inédito rosado. Estos fueron nuestros platos. 
Vistazo al local.
Alitas de pollo glaseadas con barbacoa oriental. Como ya sabéis María ve unas alitas y echa a volar contagiando al resto de la mesa que, sin saber por qué, comentamos las novedades del sector aeronáutico. Y es que el sabor de las alitas ya no era tan novedoso y con ese toque especial de otras salidas. Un plato que, sin dejar indiferente, se aproxima demasiado a otros ofrecidos por la competencia. 
Alitas de pollo glaseadas con barbacoa oriental.
Salteado de verduras al curry con cous cous, papadums, pasas y cilantro. Un plato sabroso a pesar del cilantro y que puede presumir de vegetariano. Interesante el contraste en la boca del crujiente del papadum con el suave cus cus.
Salteado de verduras al curry con cous cous, papadums, pasas y cilantro.
Milhojas de berenjena, calabacín, tomates asadón con burrata, rúcula y olivada. Si no fuese por lo que viene a continuación temería estar haciéndome vegetariano pero es que, en opinión de más de un comensal ,la milhojas fue el plato estrella de la noche. Si bien la combinación de ese queso fresco que es la burrata, obtenido inicialmente del sobrante de la producción de mozzarella, junto con la rúcula y la aceituna es ya un clásico de la cocina italiana debemos reconocer que la unión al sabor de las verduras en el plato lo hace redondo y refrescante. El queso da ese toque salado justo propio de su elaboración y su apariencia blanco reluciente invita a degustarlo. Plato ligero a pesar de lo mantecoso del queso e intenso en aromas y sabores.
Milhojas de berenjena, calabacín, tomates asadón con burrata, rúcula y olivada.
Wok de verduras y langostinos crujientes con salsa de sésamo picante. Hermoso en su presentación y sorprendente el toque picante que deja en el paladar el sésamo. Si bien quien escribe se quedó un poco solo en su opinión, llegué a poder repetir, el plato merece estar en tu pedido. Por ponerle una pega al mismo, el langostino frito da un toque aceitoso al plato que se debería atenuar para dar mayor peso a la rica cama de verduras que lo acompaña. 
Una lástima que se nos escapara la foto del Wok...
Pulpo planchado a la gallega con mojo rojo. Interesante ejercicio de sabores que no resulta redondo en boca. Así como el mojo en las carnes potencia su sabor, en el pulpo oculta más bien su sabor por lo deja un plato más bien huérfano cuya presentación tampoco es esmerada.
Pulpo planchado a la gallega con mojo rojo.
Gyozas japonesas de pollo y verduras con salsa de soja y aceite de sésamo. La Gyoza es semejante a una empanadilla o un ravioli italiano, de hecho dice la leyenda que Marco Polo la introdujo en Europa tras uno de sus famosos viajes. Aunque con un origen chino el plato, una vez más, ha sido absorbido por el país del sol naciente en donde se hacen a la plancha con un poco de aceite, intentando conseguir que sean un poco crujientes. El relleno de verduras y pollo algo especiada, la textura de la empanadilla y el acompañamiento de salsa de vinagre te dan una muy buena visión de los sabores asiáticos en este caso exenta de pique.
Gyozas japonesas de pollo y verduras con salsa de soja y aceite de sésamo.
Tacos de solomillo de ternera (130 gr.) al café de París con pimientos de padrón. Ya os comenté en otro post que el secreto de la salsa café de París está bien guardado. Pues en Casa Carmen no lo han encontrado o bien han buscado en otro sitio. La salsa no da la talla, queda demasiado líquida e insípida y no hace para nada justicia a una carne con corte y sabor de calidad. Solo si no esperas nada de la salsa. Sin ilusiones desenfrenadas funciona.
Tacos de solomillo de ternera al café de París con pimientos de padrón.
Magret de pato con salsa de vino dulce, peras al horno y pure de mango. Desgraciadamente otro plato que cumple solo parcialmente las expectativas. La carne de pato es intensa en sabor pero tal vez sea demasiado unir pera y mango para endulzarla y suavizarla. Quizás apostar por un toque ácido mejoraría un plato que resultó de bocado en exceso azucarado para el gusto de algunos.
Magret de pato con salsa de vino dulce, peras al horno y puré de mango.
Lingote de cochinillo con cremoso de manzana y salsa de naranja y miel. A pesar de su aspecto tosco en boca tiene un sabor interesante. La unión con el toque medio ácido de la naranja provoca un contraste interesante de sabores. Recomendado por el camarero merece la pena incluirlo en la carta y, en opinión de varios, un imprescindible.
Lingote de cochinillo con cremoso de manzana y salsa de naranja y miel.
Para despejar malentendidos que entiendo hayan podido surgir, tanto Iván como Raúl acudieron a la cena. Por una combinación de astros desconocida aunque las patatas bravas estaban en la carta no cayeron en el cesto. Seguro que esto se trató de una interinidad temporal que no conseguiremos hacer una funcionalidad. No como, con el tiempo, veremos en otros verdes prados cubiertos de Margaritas . Y ya sabéis que si la cosa no va mal nos apuntamos a los postres aunque esta vez, ni siendo gastrogórdico, abarcaras toda la carta. 
¿Un postre?
La copa Carmen (piña natural, sorbete de mango, espuma de coco y crumble, toffe de módena y esencia de menta). Raúl, tras largos años, probó nuevamente la piña y...no fue para tanto. Demasiados ingredientes tal vez en una sola copa.
Copa Carmen.
Yogur griego, chutney de mango y crumble de frutos secos. Ya parece un clásico lo de aunar el yogur griego con el dulce sabor de la miel así que no está de más cambiar esta por el sabor del mango. Con ciertos recuerdos a sabores del Lassie indio que dan la base de frutos secos y el uso del mango. Interesante la variación realizada en una mezcla que reposa en la solvencia.
Yogur griego, chutney de mango y crumble de frutos secos.
Café café (helado de cafe, con espuma de cafe, gelatina de bailes, oreo y avellanas). Por recurrir al símil torero, silencio en los tendidos. No convenció ni a los muy cafeteros.
Café café
Volcán de queso manchego, sobre tierra de frutos secos, arándanos, caramelo y helado de mora. En el blog de Casa Carmen presumen de deleitar el paladar y con este postre fuertemente recomendado lo lograron. Sabor excitante con gusto a queso pero no el de la tarta habitual en estos tercios sino a viejo manchego. El queso templado contrasta en boca con el helado y la mezcla con el sabor de la mora recuerda a la manida tarta aunque con una fuerza inusitada. El mejor postre de la noche.
Volcán de queso manchego, sobre tierra de frutos secos, arándanos, caramelo y helado de mora.
Las texturas del chocolate: salsa de chocolate blanco. brownie, helado de chocolate negro y crumble de cacao.Ausencia de contraste en el sabor de los distintos chocolates quizá funcionase mejor con un mayor toque amargo aportado por el negro. A pesar de lo que pueda aparentar no esperes una bomba de chocolate.
Las texturas del chocolate.
En la calle nos mirábamos extrañados. Una sorpresa aparecida en mitad de una travesía a la que no veíamos buen final. Aunque tampoco habíamos desembarcado en una isla caribeña. Entendemos que Casa Carmen terminará por hacerse un sitio en la oferta sevillana si bien adaptando en algo sus sabores y, también en parte, adoptando nosotros nuestros paladares. La larga carta invita a buscar el oro oculto en otra ocasión aunque en esta, solo alcanzásemos a saborear la plata.
Casa Carmen
c/Santander, nº15
www.casacarmenrestaurant.com

martes, 28 de febrero de 2017

Sal Gorda, Sevilla.

Miércoles de champions y solo algunos nos reunimos para nuestra jornada gastrogórdica. Unos no vinieron porque se coronaban en Jaén como campeones de una competición de fútbol de reputación por contrastar ( esto lo tienes que explicar Iván) y otros influenciados por la competición europea (primera falta, chico). El resto, los verdaderos campeones, acudimos a la cita con un invitado inesperado: Ferrín.

La calle Alcaicería es una calle estrecha y levemente serpenteante que no puede negar su origen árabe de la que toma el nombre. Durante años fue la principal conexión entre la plaza del pan y la plaza de la Alfalfa, circo dominguero donde hasta 2005 se celebraba un interesante mercadillo de compra-venta de animales. Alcaicería comparte, al menos en parte, su trazado con el que fue foro romano de la ciudad así que mientras encaminábamos nuestros pasos a Sal Gorda, acompañados con los uys y gritos propios de los forofos, no pudimos evitar pensar en el viejo dicho: "pan y circo" que nos dio pie a comenzar nuestra conversación.

Ya en el local, decidimos sentarnos en la terraza debido a que el tiempo acompañaba y a que Sal Gorda no dispone de muchas mesas en el interior que nos alojasen a todos los comensales aun en número reducido de la convocatoria. Esta decisión es una que debes tomar con cuidado. Si bien dentro del local no permiten la entrada de visitantes, en el exterior no toman medidas y, nada más poner el pan en la mesa, se montó el circo y aparecieron los de las sevillanas, el de los abanicos pintados a mano y demás ciudadanos que no quieren que la calle pierda su esencia de calle comercial que ha acompañado a la misma desde el Siglo IX.

Tras los primeros gritos de gol que resonaron en la calle ordenamos el menú. Ahí va el listado que elegimos.
Podemos estar tranquilos. Hay papas bravas!
Patatas bravas. Y Raúl se delató ante la ausencia de Iván. El caso es que, desde que inauguramos el año chino, persiste en dos ideas: casarse con Marga para poder ir a Japón y dos probar las 900 variedades de patatas que hay en el mundo en su versión de bravas. Sin embargo en esta ocasión hemos de reconocer que se trató de un buen plato. Servido al uso, el sabor y consistencia de las patatas era el adecuado. El plato se acompaña de salsa abundante pero que no empapa a la papa.
Patatas bravas.
Croquetas caseras de jamón ibérico. Excesiva la carga de leche en la bechamel que diluyen el sabor del supuesto jamón ibérico. Bien presentadas y con aspecto dorado su presencia promete mucho más que los sabores que luego proporcionan.
Croquetas caseras de jamón ibérico.
Alitas de pollo con salsa kimchee. Si bien María repitió, ya sabéis que son su debilidad, no fueron un plato muy coreado. Un punto especial la salsa de Kimchee por la historía que nos contó Ferrín y la analogía con su senda vital. Plato nacional de Corea del Sur, Japón lo ha adoptado y expandido. El Kimchee es una salsa de ajo, sal, pimienta roja, cebolla, pepino, jenjibre, vinagre y azúcar. En opinión de varios demasiados ingredientes para una tapa servida cortita y de alitas tirando a pequeñas. Un punto por la historia y un negativo por la presentación. La salsa a la mayoría nos dejó impertérritos a pesar de la historia de Ferrín según la cual el kimchee huele muy mal..¡caramba qué casualidad! :-P
Alitas de pollo con salsa kimchee
Risotto de boletus y langostino. Si hubo un plato que nos puso de acuerdo a todos este se trató del risotto. De sabor suave y con textura de arroz meloso un langostino es lo que acompaña al plato. Un sabor agradable que no hubiese destacado con sabores más normales en el resto de platos de la comanda.
Risotto de boletus y langostino.
Tataki de atún con gazpachuelo malagueño. Plato con sabor intenso marinado tal vez en demasía lo que provocó la no aceptación de la mayoría de los comensales. Interesante la ensalada que lo acompañaba no se acerca demasiado a la experiencia de pedir el plato en otros locales que hemos probado. Sin suspender no supera el bien.
Tataki de atún con gazpachuelo malagueño.
Canelones rellenos de ropavieja. Aunque la mención a este plato se nos viene la memoria el plato caribeño, servido con arroz blanco, fríjoles y tajadas de plátano el plato que sirven en Sal Gorda se inspira más en la gastronomía sefardí tan propia también de nuestra ciudad. Si bien el toque final de incluirla en un canelón nos da reminiscencias de la versión venezolana en donde es habitual envolverlo en arepas. Una rica carne de falda de vaca deshilachada y especiada en abundancia, influencia árabe, pero cuyo origen está más cerca del cocido y del sabor que toma la carne al hervirla junto a las patatas. Se sirve acompañada en una salsa excesivamente abundnate en el plato y que no contribuye demasiado a potenciar el sabor del plato. A mí personalmente me gustó el plato aunque he de reconocer que Marga y yo quedamos en clara minoría. Una combinación para paladares especiales.
Canelones rellenos de ropavieja.
Lomo de vaca vieja con mantequilla café de París. Carne sabrosa y bien presentada aunque, como el resto de platos, servida bastante escueta, Si bien son tapas no creo que viniese de más que apostasen por alguna ración. No obstante lo diferencial del plato es la versión del local para la mantequilla café de París. Digo versión porque según dicta la leyenda desde los años 30 del siglo pasado solo 3 restaurantes conocen la verdadera receta de la misma entre las que figuran hasta más de 15 ingredientes entre los que figuran el coñac, varias especias y hierbas. En definitiva el sabor de la mantequilla es sorprendente y creo que si la ración fuese mayor se trataría sin duda de un plato diferencial en la oferta sevillana. El mejor plato de la noche.
Lomo de vaca vieja con mantequilla café de París.
Y llegaron los postres. Si bien según la teoría de los alienígenas ancestrales se puede sobrevivir a una cena sin postres en el grupo tenemos nuestras dudas muy serias al respecto. Por ello no decidimos arriesgar y tiramos de toda la carta de postres por otro lado muy limitada

Coulan de chocolate con helado de vainilla. Merche, nuestra experta en Coulan tan solo tuvo una duda si se trataba del cos&Co o bien del Makro . En cualquier caso su origen era congelado y eso se trasmite al sabor.
Coulan de chocolate con helado de vainilla.
Tocino de cielo con crema de maracuyá. Se han puesto de moda las mezclas que quitan intensidad al dulce del tocino de cielo y en Sal Gorda, ahora sí, han triunfado de pleno. Un postre por el que merecería volver al local por sí solo. No puedo identificar cuál de las 22 variedades de la fruta acompaña al postre pero su sabor, entre ácido y dulce, estalla en la boca provocando nuevas sensaciones.
Tocino de cielo con crema de maracuyá.
Ya en la calle comprobamos que no nos habían abducido. El circo continuaba y ahora grupos de energúmenos habían tomado las calles con sus gritos y agresión al inmobiliario urbano. Sensaciones que, hasta cierto punto, se correspondían con las nuestras debidas a la cena. Muy buenas sensaciones en determinados platos y otros que no dicen nada. En nuestra opinión la cocina de Sal Gorda debe seguir creciendo antes de repetir para cenar aunque no descartamos acercarnos un día para disfrutar del tocino de cielo acompañados de un café.
Sal gorda
Calle Alcaicería de la Loza 23.
Nota: Esta última imagen ha sido extraída del Facebook de Sal Gorda Sevilla.

domingo, 19 de febrero de 2017

La Chaparrita, Sevilla.

Dejamos a las espaldas S. Bernardo y la comparsa gastrogórdica se dirige al distrito de Nervión. El paso por los jardines de la Buhaira , en donde Fernando III plantó su campamento extramuros para acometer el asedio que llevaría a la reconquista Sevilla en 1248, nos trae a la cabeza pensamientos de conquista ya que esta noche abandonamos momentáneamente la cocina de diseño para reconquistar la comida internacional. Este miércoles nos dirigimos a La Chaparrita, cantina mexicana.

La entrada al local tal vez te haga plantearte varias cosas. Aunque se trata de un entorno de paredes coloreadas de colores chillones todo muy mexicano notas inmediatamente que en La Chaparrita no son tan melindrosos con la decoración de hecho lo más reseñable de la misma es tal vez el predominio de su ausencia. Tal vez fuese esto lo que nos llevase a hablar de bancos, de cuentas que no te dejan cancelar, de llamadas interminables al otro lado del océano. Si bien, aunque temí que el tema hubiese llegado para quedarse, alguien mencionó la palabra mágica y, como Marga no vino con nosotros para trabajar (imperdonable), tuvimos que conformarnos con Margaritas a la bebida...a la segunda ni Iván se acordaba de las patatas bravas y la cara de Jesús comenzaba a relajarse y desdibujarse de ojeras. Y es que este blog no versa de bebidas pero no puedo resistirme a dejaros un enlace:


La mezcla de tequila, triple seco y jugo de limón servida en copas con reborde de sal escarchada, rebajó los ánimos y el cordial trato del dueño nos predispuso a disfrutar de la cena en la que añadimos los siguientes platos a la comanda:

 
  

Súper totopos con guacamole. No concibo entrar a un mexicano y salir por la puerta sin haber probado esas tortitas de maíz fritas con que lo acompañan casi todo. Si además a la tortita la rodeamos de un excelente guacamole, un queso con sabor y un toque de carne de res de buen sabor el plato cobra una nueva dimensión. Sencillamente los mejores totopos de la ciudad. 
Súper totopos con guacamole.
Cazuelita de queso fundido y champiñones. El platillo resulta demasiado suave en su sabor. A mi personalmente me gusta más con chorizo picante pero no lo ofrecen en la carta. Sin desentonar con el resto de platos sería el que descartara llegado el caso aunque hay que dejar un plato de coto de caza para los intolerantes al picante.
Cazuelita de queso fundido y champiñones,
Chilaquiles rojos. Se trata de un plato elaborado también a base de totopos. Estos son bañados, en el último momento, con una salsa de chile roja. El platillo incluye carne de res deshebrada y queso, que creímos reconocer como oaxaca y cebolla picante. Para no desmerecer de su origen léxico en náhualtl (chīlaquīlli castellanizada como chilaquil significa "metidos en chile") el platillo pica. Sin embargo un plato que no debes dejar pasar sin incluir en tu comanda.
Chilaquiles rojos.
Tacos carnitas. Es uno de los platos que han dado su merecida fama a La Chaparrita . Aunque puede resultar sencillo se trata de un plato muy tradicional y con excelente sabor a pesar del cilantro puestos a ponerle una pega. Realmente nos quedamos con ganas de alguno más de bien que se dejan comer.
Tacos carnitas.
Enchilada chipotle. El chile chipotle presenta un aspecto marrón rojizo, con aroma muy picante y sabor complejo debido al proceso de ahumado y aliñado al que se le somete antes de servirlo en los platos. Normalmente, como en La Chaparrita, se suele emplear junto con tomate para dar consistencia y sabor a la salsa de acompañamiento en los platos. En nuestro caso enchilada. La misma se elabora a partir de una tortilla de maíz rellena de res y que se presenta en el plato con cebolla fresca picada y queso.El plato más picante de la noche. Esencia de México. El principal que más nos gustó aunque como digo absténganse los intolerantes al pique.

Enchilada chiplote.
Sincronizada pibil. Cada vez que pruebo este plato recuerdo la Riviera Maya y lo que me impresionó su sabor esa primera vez. No obstante, se trata de un plato con origen en el Yucatán en donde según se cuenta fue el primer emplazamiento del continente americano en que se consumió el cerdo. Volviendo al plato, la carne se adoba con achiote una especia con marcado sabor amargo que se transmite con el macerado junto con el característico color anaranjado que da la especia. De hecho en Europa es normal su uso como colorante del queso (Mimolette), el helado o las salchichas. Una vez madurada la carne la misma se cocina en un horno de tierra recubierta de hojas de plátano terminando de cocinarla al fuego de leña. La carne se acompaña de cebolla morada, naranja agria y chile habanero aunque la cantidad de este último no es excesivo en el plato que te sirven en La Chaparrita. Para muchos de los comensales el mejor plato de la noche por el que merece lo que pagas, especialmente si piensas que no sale tan caro ya que tan solo devuelves lo que un plato de cultura maya te entrega. Por algo el pueblo quechua ya usaba el achicote, así como el cacao, incluso como moneda.

El duelo, ya Daniel a estas alturas y tras dos margaritas, como no podía ser de otra manera en una noche conquistas, nos encandiló con sus bromas, sus comentarios y la descripción de los postres. Tan entregados acabamos que ni le dejamos acabar el listado de postres antes de pedirle uno de cada. Lo uno nos llevó a lo otro, y la mención del queso de cajeta, con origen en Guajira, nos remitió nuevamente al pensamiento que nos rodaba por la cabeza esta noche. Guajira, estado en que se prendió la mecha de la independencia en 1810, fue también en donde el fútbol español con sus estrellas deslucidas: Butragueño, Buyo, Michel comenzó su reconquista del continente. De no ser por el mesero no probamos los dulces pues, como él mismo confesó, "Yo seguía platicando con ustedes, pero es que alguien tiene que traer los postres"

Postres

Como decía el queso de oveja es un preparado típico del estado de Guanajuato en donde era desconocido antes de la época virreinal. Entre otras causas por la difícil adaptación de la vaca al continente, la leche de cabra tomó un papel relevante en la elaboración de quesos de donde se derivaron dos de nuestros postres:

Helado de cajeta. En opinión de María el mejor dulce de leche de la ciudad. Leche de cabra hervida, azúcar morena, y canela constituyen la base del plato. Un sabor dulce aunque menos de lo que esperas ya que la leche de oveja reduce el dulzor boca. En 2010 "El postre del Bicentenario Mexicano". El postre que debes pedir si estás a dieta y solo te puedes permitir uno. A gusto de la mayoría el mejor postre.
Helado de cajeta.
Crep de cajeta. Bañado por el dulce de queso de cabra y acompañado por una ricas nueces a modo de topping es un plato para disfrutar y compartir. Aunque se hiciese difícil separar a Pi del plato. El segundo de la lista a no demasiada distancia.

Buñuelo. Torta frita crujiente con miel canela y azúcar que, por momentos, recuerda a las famosas tortas de aceite pero mucho, mucho más dulces. Si quieres prescindir de uno de los postres este es el que yo eliminaría de la comanda.
Buñuelo
Tarta casera de chocolate negro. Rica, rica y sin ser excesivamente pesada. Apta hasta para los no muy chocolateros.
Tarta casera de chocolate negro.
Carne de guayaba con queso. Esta es la versión de postre que en España tomamos con membrillos. Aunque es un postre que no entró por los ojos a todos el uso de la guayaba da al plato un carácter especial y típicamente mexicano. El bocado de la carne desmerece por excesivamente dulce si no se acompaña por el queso con quien comparte plato. Sin ser el mejor no deja de ser especial.

Llegó la cuenta y, yo creo que por cortesía de la casa y para no devolvernos a la fea conversación inicial de bancos, no pudimos pagar con tarjeta por problemas en el terminal. No lo lamentamos tanto como volver a la calle y retomar nuestras actividades hasta la siguiente semana. Indudablemente La Chaparrita había reconquistado nuestros corazones y estómagos. Apuesta segura la que hace el dueño en su puerta: "¡Si no te gusta te cambiamos el plato!" y , en esta ocasión, no quisimos devolver nada, sino más bien nos conchabamos para volver de nuevo. Como dice el refranero mexicano cuando pierdes la cabeza con una novedad: "Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré? ".

La Chaparrita
c/ Oscar Carballo, 5
Nota: Esta última imagen ha sido extraída del facebook de La Chaparrita.