lunes, 30 de enero de 2017

Restaurante Lobo López. Sevilla

A pesar del frío los gatrogórdicos volvimos a reunirnos para nuestro evento foodie de los miércoles noche. En esta ocasión nos dirigíamos al restaurante Lobo López por lo que no éramos pocos los que no nos podíamos quitar de la mente aquellos versos de la canción de Kiko Veneno ("Un día el lobo lopez /Se encontró a su amada/ hace cuánto tiempo y me alegro tanto.."). Caso extraño, ya que si los muros de la calle Rosario susurraran versos, estos no podrían ser más que coplas gitanas. Al fin y al cabo es en esta calle donde, allá por 1881, Silverio Franconetti, considerado el cantaor más importante de todos los tiempos, inauguró su propio Café Cantante en donde logró que el arte flamenco adquiriese entidad de género musical.

Un vistazo a nuestros alrededores.
Lobo López está dividido en tres ambientes bien diferenciados: En primer lugar una crujía de acceso con elegantes techos de madera. Posteriormente un salón intermedio y al fondo lo que consideramos el corazón del lugar y espacio más acertado de todo el local. Al reservar no olvides pedir mesa en el patio. En este espacio aún puede adivinarse el viejo claustro del que fue convento de las monjas carmelitas datado en el siglo XVI . En el mismo, los arcos de ladrillo visto se integran perfectamente con abundancia de verdes. Ya en el patio tu mirada no puede evitar dirigirse a un extraño mural que Merche y yo mismo quisimos confundir con una representación de Bob Marley y otros con la icónica imagen del Che. Y es que está claro que esa noche los muros hablaban, el rostro de una mujer anónima parece salir de la pared cuando realmente está cincelado en ella. El autor, Alexandre Farto (Vhils), es hijo del grafitti callejero y su obra se expone en los muros de medio mundo, Lisboa, Shanghái, Buenos Aires, Nueva York, Los Ángeles y ahora Sevilla. Alegoría del proceso que está cambiando la cara de nuestra ciudad donde un Starbucks sustituye al Horno Buenaventura. Si bien en Lobo López queda espacio para artistas locales como el grafitero Kato autor de un bonito mural selvático. La referencia a la decoración no es baladí. Como digo esta noche los muros nos hablaban, en este caso de la filosofía de Vhils: "construir destruyendo". Mientras la CNN planea grabar un documental sobre la vida del rascador de muros o U2 le invita a grabar un vídeo para su último disco, en Sevilla solo hablamos del muro de Trump sin plantearnos seriamente los cambios en nuestra ciudad.
Mural junto al que nos sentamos.
Os dejo un link para los interesados en la obra del autor: http://vhils.com/

A todo esto, entre risas y comentarios sobre el local y la actualidad, los platos comenzaron a salir de la cocina abierta en donde puedes ver cómo se elabora tu pedido.
Un vistazo a la carta.
Ensaladilla de pollo curry y mango. La fruta tropical da un toque dulce al plato si bien el mismo no es excesivo al combinarse con el ligero picante del curry. Esta combinación, muy extendida en platos del sudeste asiático, se está haciendo habitual en la oferta de restauración de nuestra ciudad. Esto no implica que no se trate de un plato muy interesante que gustó mucho a todos.
Ensaladilla de pollo, curry y mango.
Papas Bravas. Iván nos acompañó esta noche y sabéis como va esto de otras entradas . Ración abundante en cantidad y picante. La salsa característica es sustituida por una pasta no apta para paladares sensibles. Sobrar, sobrar, no sobra cuando los ilustres gastrogórdicos nos sentamos a la mesa si bien indicar que aunque fue un plato que nos sirvieron entre los primeros se mantuvo en nuestra mesa hasta el final. En opinión de muchos, un plato del que puedes prescindir.
Papas bravas.
Alitas de pollo salteadas al wok con glaseado de rocoto. Aunque María, nuestra experta en alitas si no está Eva a la mesa, haya tratado de influenciar en esta crítica quisiera decirle que no merece la pena gastar saliva. No son uno de mis platos favoritos pero las de Lobo López son las mejores que he probado en mi vida. Justo toque de salsa, ni demasiado para matar el sabor ni tan poco que no proporcione aderezo. Un plato que debe estar en tu comanda.
Alitas de pollo salteadas al wok con glaseado de rocoto.
Verdura en tempura con mayo de soja. En opinión de varios de los comensales las verduras estaban mal seleccionadas. Berenjenas y brócolis se presentan en un rebozado de tempura que logra, al alimón con la soja, ocultar en parte el sabor del brócoli. Realmente una manera divertida y diferente de tomar verduras. Pensamos que otras verduras podrían añadirse al plato proporcionando una mayor variedad de sabores al mismo. Por no desentonar con el colorido patio debes poner algo de verde en tu comida.
Verdura en tempura con mayo de soja.
Hot Lobster. En opinión del que escribe el mejor plato de la noche y eso que las alitas eran una maravilla, María. El caso es que uno es así, un poco cateto en el fondo, y este plato, que recuerda al denostado fast food, me sorprendió. El lobster roll, patrimonio gastronómico de Nueva Inglaterra desde 1929, aun servido templado tiene mucho de comida veraniega e invita a disfrutarse con cerveza y no sobre manteles de tela. El plato pone de manifiesto lo extraño que es este mundo de los sabores. Sin ser un ejercicio de creatividad ni mezclar sabores contrapuestos en la boca, la unión de mayonesa, pimienta, mantequilla, sal, pan y, por supuesto langosta se me hizo elegante, sabrosa y fresca.

Hot Lobster.
Wok Chifa. Un nuevo plato en la mesa y otra experiencia de sabores. Condensación de sabores asiáticos trajo a nuestra mente, especialmente a Pi, aquellos platos degustados en las calles de Phnom Penh (Camboya). De sabores sobrios, con cierto toque campesino, no nos arrepentimos de haberlo invitado a nuestra mesa esa noche.
Wok Chifa.
Pollo Satay balinés con espuma de coco. Esta brocheta de pollo es uno de los entrantes preferidos en la cocina indonesa. Si bien la receta original es más picante, el plato que nos ofrece Lobo López ha occidentalizado los sabores sin desmerecerlos. La salsa con base de cacahuetes, ojo alérgicos, y leche de coco es empleada recurrentemente en el marinado de carnes y pescados que luego se asarán sobre brasas. Al pasar por el fuego se forma una corteza dorada realmente sabrosa. Mojando el bocado en la espuma de coco, aunque Marga lo descubriese tarde, este mejora enormemente y convierten lo que solo es un entrante en toda una experiencia de sabores.

Como el servicio fue fluido, agradable y eficiente hoy no había riesgo de quedarnos sin postres. Otro punto a favor del local en boca de Jesús. Finalmente estos fueron los seleccionados.

Tarta de queso. Sobria, consistente, con marcado sabor no adulterado. Perfecta evasión para los no muy chocolateros pero que sabemos disfrutar del dulce.
Tarta de queso.
Buñuelos de tiramisú. De apariencia similar a un tiramisú deconstruido se presenta en el plato acompañado de una bola de helado de vainilla. Sin embargo, el tiramisú me temo que no es casero, y eso reporta en el sabor. Plato bonito, interesante en sabores, pero que posiblemente no merecía la inversión en calorías. Menos mal que los gastrogórdicos compartimos cada plato.
Buñuelos de tiramisú.
Tarta de zanahoria. Este plato sí que conservaba sabores caseros, interesantes que no desentonan con otras versiones de este postre que puedas encontrar en nuestra ciudad.
Tarta de zanahoria.
Tarta quebrada de chocolate, galletas y avellana. Esta es la bomba de chocolate de la carta y algunos de los comensales no iban a renunciar a la misma. Contundente, pesado, sabroso, calorífico. Perfecto complemento para enfrentarse nuevamente a la fría noche exterior.
Tarta quebrada de chocolate, galletas y avellana.
En resumen, en el relativamente nuevo local del grupo "La vida en tapas "(Octubre 2016) se respiran bocanadas de lo que en sus comienzos fue Dúo tapas, antes del declive que muchos vemos ya en él, también perteneciente al grupo. Si a esto le añades la decoración del local, cuidado hasta en su menor detalle, y la oferta cultural no miento si os digo que estuvimos tentados de probar la interesante oferta de cócteles solo por prolongar la estancia un rato más. Sin embargo era noche del miércoles y por entonces no podía quitarme otros versos de la cabeza, en este caso de Manuel Cuesta: " Y me aprietas y te abrazas/ olvidándote de todo /y te asustas cuando te adentras / en la boca del lobo". Miedo al frío de la calle, a los muros mexicanos, a la rutina del trabajo, a no saber si volveremos a adentrarnos en la boca del lobo.
Restaurante Lobo López
C/ Calle Rosario, 15.

martes, 24 de enero de 2017

Perro Viejo, Sevilla

En medio de la ola de frío y próximos al caos Trump que llegó el pasado viernes la troupe gastrogórdica se dirigió en esta ocasión al centro en nuestra cita semanal. La vieja casa histórica, ahora reformada, en que se emplaza Perro Viejo no está exenta de Historia e historias. El edificio, que fue la última sede en Sevilla de la Compañía de Jesús, se constituye actualmente de muros de ladrillo visto y aspecto antiguo, testigos mudos de gran parte de la historia con mayúsculas. Ya es conocido el papel de los jesuitas en nuestra ciudad desde su emplazamiento en 1554 y hasta su expulsión en 1767 antes de retornar, claro. La entrada a Perro Viejo es muy acogedora. A mano derecha arden troncos en la chimenea .Elegante, su sola visión ya nos reconfortó del frío de la calle y atempera parcialmente el local si bien no puedes evitar pensar si está allí para ocultar los famosos cambios de temperatura que ocurren en el local. Al fondo, una barra moderna recargada de madera. El vello se eriza en el cogote al ascender a la segunda planta por esa escalera relativamente famosa en la ciudad llegando a imaginar ruidos donde no los hay. Ya en la segunda planta una ausencia es lo más reseñable. Al parecer cuando el Grupo MPuntoR reformó el local para emplazar Perro Viejo decidió olvidar en un cuarto trasero ese viejo piano con la insana costumbre de tocar sin nadie sentado en su banqueta. Todo ello al menos es lo que nos contó hace ya unos años Iker Jiménez en su famoso programa en el que afirmaba, sin reparos, que la pequeña historia del local es que se trata de una casa encantada.



Tuvimos tiempo de sobra para ojear nuestros alrededores.
Sentados ya a la mesa el camarero acudió con celeridad a tomar nota de las bebidas. Al poco acudió a tomarnos la comanda y empezó la fiesta. Si bien el fantasma de El coronel no hizo acto de presencia tampoco lo hizo el camarero trascurrida más de una hora desde que nos sirvió las primeras tapas. Al preguntar por la comida nos indicaron que se había perdido la comanda al usar el aparatito. Merche, más racional para estos temas, lo achacó a los anchos muros de la vieja casa. Yo me inclino más por los fantasmas. Se trataba de polstergeist guasones que nos trajeron a la mesa platos no solicitados y se empeñaban en desviar los nuestros. Al menos el pan, convenientemente cobrado, mató algo el hambre de la espera. Ya es conocido el refrán: De donde no hay pan hasta los perros se van.

Finalmente los platos que constituyeron el menú gastrogórdico fueron:
Clásico vistazo a la carta.
Desayuno

Sardinas marinadas con portobello dashi y crujiente de parmesano. Este plato es la estrella del local y tiene merecida fama para ello a nuestro entender. Presentado de forma original, en urna de cristal para retener el humo que desprende el plato, cuando esta se destapa un fuerte aroma invade la mesa y comienzas a disfrutar con vista y olfato. Las sardinas presentan un fuerte sabor por el marinado que se matiza por el champiñón portobello de sabor considerablemente dulce y reforzado por el toque de parmesano si optas por completar el bocado. Una forma inmejorable de iniciarse en sabores básicos de la comida asiática ya que es elaborado con salsa dashi, cuyo ingrediente principal es el alga kombu. La base de algas potencia el sabor a mar en la sardina sin que percibas nada extraño en el plato. 
Sardinas marinadas con portebello dashi y crujiente parmesano.
Lomo de bacalao confitado con su brandada. Un plato nuevamente bien acabado con bacalao de calidad que gustará incluso a aquellos que no disfrutan demasiado del pescado como nuestro amigo Raúl. La salsa en que se presenta digna de barquitos.
Lomo de bacalao confitado con su brandada.
Presentación de costillar ajeno a nuestra comanda pero no nos hubiese importado incluirlo en la misma. Por votación ajustada decidimos devolverlo.

Revisita de Sardinas y Lomo de bacalao igualmente enviadas a chiqueros aunque con aparición de los genes Garrido y advertencia seria emitida, eso sí,en tono jocoso: "¿Tú sabes que el próximo plato nos lo comemos, no?". Las grandes verdades de la vida se expresan en este tono. O bien el camarero veía los fantasmas que nos la estaban jugando o el comentario afectó de lleno ya que su cara mudó con la queja.

Comida

Papas bravas a la brasa. Bien hechas y acabadas tampoco puedes esperar más de este plato en nuestra opinión. La tapa de mayor tamaño lo que fue lo más festejado en la mesa en relación al plato.
Papas bravas a la brasa.
Dumplings de cerdo glaseado con vinagreta de chilis. Opiniones dispares. Para los muy aficionados a la comida asiática la textura no era la adecuada. Precisamente fue esto lo que más nos gustó a los menos puristas. Eso y el ligero toque que le dan al plato los chilis. El cerdo de relleno estaba tierno y muy sabroso.
Dmplings de cerdo glaseado con vinagreta de chilis.
Brochetas de pollo Yakitori con trigo bulgur salteado y ali oli de ají. En este plato sí que nos pusimos todos de acuerdo. Plato pleno, redondo. Ni tan siquiera el ají entra en discusión en el mismo. En Andalucía estamos acostumbrados a que un pinchito pueda picar levemente. Lo que realmente sorprende en boca es el leve sabor dulce que le dan a la salsa teriyaki que adereza la brocheta la soja dulce y el azúcar. Muy eficiente la expansión del sabor en la boca. Entiendo que este efecto se proporciona al cocinar la brocheta al modo tradicional asiático pintando la carne con la salsa varias veces mientras se está cocinando. De sobrar algo en el plato, tal vez el trigo bulgur o trigo partido. En poca consonancia con el resto de ingredientes resulta muy eficaz estéticamente en la presentación.
Brochetas de pollo yakitori con trigo bulgur salteado y ali oli de ají.
Cena 

Pad Thai con gambones. De entre los platos elegidos el de más marcado sabor asiático servido con una tortilla ligera de sabor. Acentuado sabor a pescado en pasta de tipo noodle. Opiniones una vez más divididas.
Pad Thai con gambones.
Rigatoni garófalo con panceta ibérica y salsa carbonara. Si las cosas funcionan por qué cambiarlas. Sin embargo dos puntos a considerar: Garófalo es una marca que esconde más de 300 años de experiencia en la elaboración de pasta y eso se nota. Por otro lado, la elección del Rigatoni, tubular como el macarrón, mas provista de estrías que facilitan la fijación de la salsa es todo un acierto. En la salsa carbonara se puede detectar un leve sabor salado que me atrevería a aventurar que escondía la elaboración de la misma con el tradicional queso de cabra, Pecorino Romano, que ya degustaba Obélix entre jabalí y jabalí en su etapa de legionario.
Rigatoni garófalo con panceta ibérica y salsa carbonara.
Y con esto rondábamos las once y media y María temía que se le transformase el coche en calabaza por lo que salimos del local sin degustar postres a pesar de las recomendaciones de Rho.

Una pena el servicio recibido para ser miércoles aun debiendo aclarar que el local estaba a reventar y el personal era más bien escaso. Podrían contratar a los fantasmas para arreglar el problema. Al fin y al cabo ellos están atados al local por toda la eternidad, aprovechen su presencia. En serio, la comida merece la visita. El trato de la contingencia, sin ofrecer un chupito o una ronda de invitación, no.
Perro Viejo
Calle Arguijo, 3.
http://www.equipompuntor.com



martes, 17 de enero de 2017

La Brunilda, Sevilla.

Estrenamos año 2017 en nuestras salidas gastrogórdicas y a punto estuvimos de no poder llevar a buen puerto nuestro propósito de año nuevo: Cena gastrogórdica en La Brunilda. Aunque somos unos chicos aplicados no contábamos con dos cuestiones importantes si decides visitar el restaurante. La primera es que en esta “taberna neorústica de cocina creativa” como a ellos mismos les gusta denominarse no se admiten reservas así que debes presentarte allí sin saber a ciencia cierta si te darán de comer. La segunda, vinculada a la primera realmente, es que nadie nos había indicado que La Brunilda está, según insignes gatrogórdicos y la amable camarera, referida en varias guías de viajes coreanas. El caso es que de no ser por Loren y Rho nos podíamos haber quedado en la calle ya que llegando con casi una hora de antelación a la apertura se encontraron una cola de 30 orientales esperando por coger su sitio para cenar.

El restaurante se encuentra en una de las calles con mayor solera de Sevilla , la calle Galera ya figuraba en plano de Olavide de 1771, por diversos motivos. Si bien la existencia de la cárcel de mujeres en la misma calle o su proximidad a la mancebía de la época ya justifican por sí mismas esta referencia es sin embargo su proximidad al puerto por lo que la calle quedó encuadrada en el arrabal de la Cestería en donde se facturaban cestos, guarnicionería y materiales provenientes de las américas. Este pasado ha cincelado la cara y el interior del edificio que alberga la Brunilda con puertas altas para permitir el paso de caballerizas y apariencia rústica en sus paredes como correspondía a un taller artesano. Un local agradable pero nada recargado en decoración , de hecho las paredes aparentan algo de desnudez lo que nos hizo fijarnos en los convenientes atrapadores de ruido instalados en el bar que consiguen el que a pesar del elevado número de comensales en espacio no demasiado grande no se haga insoportable. Aunque pareciera que hubiésemos volado al extremo oriente al cruzar las elevadas puertas nos sentimos inmediatamente como en casa.
Siempre es interesante conocer el techo bajo el que vas a comer... o eso pensó el fotógrafo.
Una vez nos reunimos todos, y dejando que Rho tomase las riendas mano a mano con Pi, seleccionamos los siguientes platos de la carta. Como otras veces todo para compartir.

Ensaladilla. Al parecer es uno de los especiales de la casa. Una ensaladilla bien servida de sabores correctos no nos pareció el mejor de los platos aunque tampoco como para haberle dado de lado
Ensaladilla.
Confit de pato con crema de zanahorias. Opiniones variadas alrededor del plato si bien para concederle la medalla de oro o de plata de la cena. Ya sabéis sobre gustos, colores. La crema de zanahorias casa a la perfección con los muslitos de patos que se presentan en el plato en su forma original. Sabores sorprendentes aunque con reminiscencias dulces por la presencia de la zanahoria. Depende si prefieres el dulce o el salado.
Confit de pato con crema de zanahoras muy bien presentado.
Foie a la plancha con peras al vino. Vaya por delante que a mí el foie lo encuentro demasiado graso, precisamente es esencialmente eso, y no se encuentra entre mis platos preferidos. Es interesante saber diferenciar entre un foie y un paté algo que en nuestro país no hacemos del todo correctamente. Básicamente la diferencia se haya en el tipo de carne que empleamos en la elaboración y el animal que empleamos para ello. De esta manera el foie (o foie gras) se elabora únicamente con los hígados de los patos o de las ocas. Sin embargo el paté puede elaborarse con a partir de otras partes del animal así como de otros animales en general. De esta manera nos podemos encontrar patés elaborados 100% con carne, patés elaborados 100% con hígado y patés elaborados con mezclas de carne e hígado. Incluso en esta categoría se pueden incluir los elaborados con “carne” de pescado. El plato que se prepara en la Brunilda como decía es un foie de pato con el toque justo dado en la plancha, de sabor redondo en boca e intenso. L a mejor opción para degustarlo es compartir desde nuestro punto de vista. El punto especial del plato es, a opinión de varios de los comensales, el justo acabado de la pera, ni dura ni demasiado blanda, que está embebida en una rica combinación de vino. El azúcar de la pera no oculta el efecto de los taninos del vino por lo que percibes un toque de acidez en la boca bastante agradable con la consistencia de la pera y en su mezcla con el foié. En opinión de algún comensal el mejor plato de la noche.
Foto del foi a la plancha con peras al vino (desenfocada, al más puro estilo María).
Chipirón con migas. El plato es muy interesante ya de por sí en su propio concepto ya que te reta a un espacio compartido entre la tierra, las migas, y el mar, el chipirón. Tan solo podemos decir que los sabores casan como una playa del caribe, agradable contraste, invita a que te detengas en el plato. Sin embargo, cual corriente del golfo, el plato te deja en boca una sabor consistente, fuerte, menos refrescante del que la presencia del chipirón te pueda hacer esperar. Sabores consistentes aunque plato muy agradable. Indicaros que Raúl, nuestro experto en migas extremeñas, las valoró como muy buenas, aunque hiciese a un lado el chipirón.
Si la fotografía anterior te inquietó, este plato de Chipirón con migas no te dejará indiferente.
Croquetas de jamón & croquetas de gorgonzola y nueces. Si es ya puedo decir lo que quiera que no hay manera de salir de tapas y no pedirte unas croquetas. Al menos cuando Iván se sienta a la mesa y María desde el otro extremo de la mesa le pone ojitos. En mi opinión, ya que tuve la suerte de probar ambos tipos de las mismas, las de jamón quedaron un poco flojitas en sabor frente al gorgonzola. Más ricas las últimas así que tendría clara mi elección si no odias el queso o eres alérgico a la lactosa.
Ricas croquetas de jamón y gorgonzola y nueces.
Buñuelos de bacalao con alioli de pera. El bacalao fresco se ve potenciado por el alioli de pera que a gusto de varios da un toque refrescante que, como decía un poco más arriba, esperas la probar pescado. Plato sencillo con acabado especial del alioli que se comporta elegantemente en boca cuando se controla convenientemente la cantidad de aceite y el tiempo de exposición al fuego. Como no podía ser de otra manera cuando Diego Caminos, chef de la Brunilda, se pone ante los fuegos. Sin ser el plato que más nos gustó os dejo unas recetas tomadas de internet ya que la combinación de los elementos hace de una experiencia normal en inolvidable. Espero que os lancéis a elaborarla en casa:


Buñuelos de bacalao con alioli de pera.
Risotto de setas. A pesar de que es un plato que pareció diluirse en la mente de Loren tras ser degustado su mera mención hizo aparecer una sonrisa en su cara. Eso define a la perfección el risotto desde mi punto de vista. Meloso, cremoso pero nada empalagoso con champiñones abundantes para dar sabor al plato. Muy recomendable.
Risotto de setas.
Y si no es posible una noche sin croquetas si está Iván a la mesa tampoco es posible pasar sin postres si me siento yo mismo así que nos decidimos por los siguientes placeres para concluir:

Coulan de chocolate. Una vez más Coulán, rico, en su punto. Tal vez el mejor que he probado después del que nos preparó Jose Ricardo en su cumple que si no me acuerdo mal ya debe estar próximo….

Tarta de Limón con Merengue. Si bien nos reconocieron abiertamente que la tarta no es de elaboración propia cuando entraron en acción las papilas gustativas de María hay que poner un monumento al que decidió incluirla en la carta. Una tarta de pasta sableé, con extra de azúcar, limón y grasas, con una crema de limón como relleno y cubierta de merengue italiano con regustos a vainilla se te derrite en la boca. Mi mejor recomendación es que pases por la pastelería Ambrosius (c/ Carlos Cañal 10) y que te cuenten ellos como la hacen o bien no dejes de pedirla en tu visita a La Brunilda.

Torrija de Brioche. Muy interesante el sabor del brioche al hacerlo en torrija. Sin sobrecargas de miel ni canelas presenta un sabor aceptable hasta apara aquellos que evitan la bomba semanasantera de azúcar.
Una buena tabla de postres.
En definitiva, estamos deseando volver aunque para ello demos argumento a Clint Eastwood para el guión de una nueva película en que se haga desaparecer a un centenar de coreanos. Si bien como dijo Marga al concluir la noche “lo mismo no tenemos que llegar a las manos la próxima vez, ¿habeis visto que los coreanos comen en 20 minutos?” Ni uno más deberías de esperar para empezar a hacer cola en la calle Galera y disfrutar de algo especial que reside en nuestra ciudad. Un apunte final para acabar, como parte del crecimiento en interés de este tipo de salidas recreativas en Sevilla ABC ha convocado una buena iniciativa que merece la pena mantener en tu radar: www.premiosgurme.es.

De los restaurantes seleccionados por el jurado de ABC varios ya han sido visitado por nuestros ilustres gastrogórdicos. Alguno de nuestros votos, hasta el 8 febrero, no dudéis que irá para La Brunilda.


La Brunilda
c/Galera, nº 5.
www.labrunildatapas.com

domingo, 25 de diciembre de 2016

Trashumante, Sevilla

Como no podía ser de otra manera también los gastrogórdicos tuvimos nuestra cena de navidad. Condicionados por las fechas prenavideñas y la cantidad de cenas de empresa no pudimos reservar en el restaurante que teníamos pensado. Sin embargo no estuvo mal la elección del Trashumante. No desvelaremos el restaurante que teníamos en mente para evitar a los groupies de Marga….tan solo indicar que estamos en ello para el nuevo año.
Entrando un poco en harina el Trashumante va un poco en línea con la referencia del la semana pasada. Dos ambientes diferenciados uno para tapas en barra y otro de restaurante. En este caso la decoración era bastante discreta tirando a detalles minimalistas. Espacio amplio para varios comensales en donde hubiésemos estado del todo bien de no ser al efecto invernadero de tener todas las mesas a reventar, comidas de empresa fundamentalmente, y lo alto que tenían puesta la calefacción.
Un pequeño vistazo a los alrededores.
Como en otras ocasiones nos decidimos por una serie de platos para compartir…aunque hay que reconocer que nos costó lo nuestro. En el fondo todos deseamos que María recupere sus poderes perdidos en Harrypotilandia. Tras la negociación nos pusimos de acuerdo en los siguientes platos:
Decir que hubo negociación es una especie de autoengaño nuestro, la verdad.
Ensaladilla de pulpo. En este caso resaltar la importancia de las preposiciones que a todos nos explicaron en nuestras clases de lengua en el colegio. No puedes decir que es “de” cuando quieres decir que es “con”. De no ser testimonial la presencia del pulpo en el plato me atrevería a decir que habría sido mucho mejor aunque malo no estaba. El plato casa más con a la idea de una deconstrucción del “pulpo a feira”. En el fondo todos nos quedamos con la misma idea en mente…queremos probar la ensaladilla con pulpo que hace la hermana de Merche.

Tempura de bacalao con sal de ajo y espirulina.  Seamos sinceros. La primera pregunta que nos hicimos tod@s fue, ¿qué es la espirulina? Pues resulta que se trata de un alga microscópica con alto contenido en hierro que es mucho más fácil de asimilar que en un plato de lentejas. Está especialmente recomendada como medida anti-envejecimiento (beta-caroteno, hierro, vitamina B12 y ácido gama linoleico..etc). Vamos que no sabemos cómo vamos casi a cumplir dos años en gastrogórdicos sin haberlo comido antes. En cuanto a sabor que e slo que nos ocupa el alga no está especialmente buena pero es que , a pesar de todo, se trata de un alga. Sin embargo la tempura estaba muy bien conseguida sin exceso de aceite y bastante fina en la costra de forma que el bacalao no perdía para nada su muy buen sabor.
Tempura de bacalao con sal de ajo y espirulina.
Almejas con langostinos ( y espirulina). Contestada la primera pregunta en el apartado anterior esto nos lleva a la segunda, ¿Para ir a Japón de viaje tienes que estar casado? Diversas versiones de respuestas se dieron en la mesa . En internet yo no he encontrado nada Raúl, ya nos contarás. Las almejas tenían un muy buen sabor y estaban muy frescas. El langostino con cuerpo y bastante rico. Un plato sin estridencias que se refugiaba en la calidad de los ingredientes…y en la espirulina.
Almejas al ajillo con langostinos.
Ravioli de cola de toro.  Eran muchas las esperanzas puestas en el plato que desgraciadamente no se cumplieron. Si bien la carne de toro no es alta en grasas esa no era la sensación en boca del ravioli. Tal vez no estuviese bien reposado el macerado necesario para trabajar esta carne. Por buscar una justificación tal vez debido a las fechas en que nos encontramos. El caso es que allí dejamos medio ravioli sin terminar y ya os anticipo que esto no es habitual en nuestras cenas del miércoles gastrogórdico.
Raviolis de cola de toro.
Presa ibérica a las finas hierbas. Ni punto de comparación a la presa que degustamos la semana pasada. Los compañeros en las cenas criticaron mucho mi crítica (bonito oximoron) de la semana pasada. Sin embargo trataba de poner en valor la calidad de los ingredientes lo cual no puede afirmarse esta semana. Carne bastante dura y un poco pasada lo que resultó una pena ya que, a mi gusto, el toque de finas hierbas estaba muy logrado en boca con claras trazas a albahaca bastante refrescante.
Presa ibérica a las finas hierbas (ya atacada).
Huevo trashumante.   Ya nos anticipó el camarero de que se trataba el plato y puedo deciros que no defraudó. Se trata de un plato de huevos escalfados con patatas. Destacar especialmente la presentación del mismo de bella factura. Si en Casa Lucio han logrado hacerse ricos alrededor de este plato entendemos que os podéis dejar unos eurillos en Trashumante para disfrutar de un plato bien ejecutado, sabroso y magnífica presentación.
Huevo transhumante (magnífica presentación).
Merluza al horno con salsa de coco.  A pesar de las dudas de alguno de los comensales Pi consiguió colar este plato en el menú y, como voy a decir otra cosa, creo que se trató de un gran acierto. En previsión a las copiosas comidas de estas fechas la merluza parecía una buena elección . Si después además resulta de buena factura la merluza y el toque suave y dulce de la leche de coco está logrado te queda un excelente plato. Aunque deberías evitarlo si no te gusta el coco, claro. Como ya casi es habitual os dejamos una receta del plato que más nos ha gustado con la ventaja de ser de fácil factura, de las dos en este caso, una sencilla puede encontrarse en https://www.comedera.com/filetes-de-pescado-en-salsa-de-coco/.
Merluza al horno con salsa de coco.
Y llegaron los postres y no podíamos renunciar a los mismos como podréis entender aunque la carta tampoco nos llamase demasiado al ser bastante normalita
Turrón de nutella.  Chocolate negro con más chocolate. Si es que somos varios los enamorados de este producto americano. En mi opinión el acabado final de la pasta era demasiado duro lo que hizo complicado su reparto.

Brownie.  Ni bueno ni malo. Simplemente que el sabor del plato trajo a la mesa otra anécdota de Merche, es una caja sin fondo para estas cosas, acerca de cómo descargan camiones de brownies congelados en los aledaños de su casa en la Alameda.
Brownie (con lengua multicolor pica-pica incluida).
Sopa de chocolate blanco.  Aunque tampoco fuese un postre muy elaborado terminó por gustarnos el contraste en boca de las bolas de helado de mandarina y violeta. Una pena que tuviésemos que comernos media bola de mandarina antes de acertar con el sabor. Demasiado sabor del chocolate blanco, muy rico, escondían las sensaciones de las bolas heladas.
Mousse de limón. Para quien escribe resultó ser el mejor de los postres. Un mousse con textura cercana al yogur y sabor que, me atrevería a decir, trae reminiscencias a producto artesano, ingredientes naturales y no a camiones de material congelado.
Mousse de limón.
Como cierre de esta aventura simplemente indicaros lo bien que lo pasamos en nuestra cena desconectando de la semana y no dejando títere con cabeza. Luego está la comida pero la excelente conversación, las risas niponas, las anécdotas de viajes fijarán en mi mente Trashumante como un lugar de conversación fácil, buen servicio (aunque sospecho algo novato o contratado por navidades) y carta aceptable para un tipo de comida “de mercado” como lo llaman ahora. Yo sacaría el brownie de la carta ya que desmerece al resto de postres o ben lo evitaría en próximas visitas.
Trashumante
C/Juan de Mata Carriazo, 4
Esta última imagen ha sido extraída de https://www.eltenedor.es.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Puerta Caleta, Sevilla


En la noche del lunes acudimos a una nueva convocatoria de los miércoles gatrogórdicos en sesión Les Luthiers. En esta ocasión, por la fechas y por el número de gastrogórdicos, parecía más bien que se tratase de una cena de empresa bien avenida.
Bienvenidos!
Al haber reservado previamente nos ubicaron en la zona de restaurante del local aunque quisiera indicaros que Puerta Caleta dispone de una zona de tapas con mesas altas para grupos menos abundantes que tenía muy buena pinta. Hasta donde pudimos ver la carta es compartida en ambos ambientes del establecimiento. Ambas zonas son muy distintas sin embargo en su decoración. Si bien la zona de tapas es funcional con ciertos toques modernistas la parte de restaurante es claramente más colorida. En esta lo primero que fija tu atención son las fotos que adornan las paredes. Las mismas son un tesoro arrancado al continente africano por los dueños del local en diversas expediciones fotográficas. Fotos cuidadas, coloridas y que representan otra visión del continente negro que solo podemos creer e intuir quienes hemos estado allí y mirado el mismo a través de nuestros ojos y no solo por la ventana del televisor que proporcionan a diario los noticiarios. Fotos sin malos rollos, fotos hermosas que nos alejan de hambre, guerras y pateras y nos acercan a los juegos de niños sonrientes volteados por las olas en la playa o dan empaque al recoger sabias miradas provenientes del desierto. Una pena que no haya continuidad entre la decoración y la propia carta del local en nada africana. Esto genera una extraña sensación en que las fotos queden algo fuera de lugar, debiendo ser rescatadas. Desafortunadamente las mismas no están en venta.

En esta ocasión el menú que acordamos en la normal jaula de grillos que generan once comensales fue el siguiente:
Esta vez nos dio tiempo a leer la carta antes de que llegase María (aunque nos sirvió de poco).
Canelón de aguacate con tartar de salmón. Un plato sencillo, sabroso y fresco que cada vez encontramos más en las cartas. No por ello queda desmerecido de modo que cuando el aguacate está bien maduro y el salmón es de calidad, como era el caso, es un perfecto entrante con sabores discretos y que resultan de excelente maridaje al gusto.
Canelón de aguacate con tartar de salmón.
Morcilla de arroz frito con mermelada de piquillos. En esta ocasión nos acompañó Jose Ricardo, nuestro chicarrón del norte, que apostó seriamente por la morcilla y tenemos que confirmar que la misma no defraudó. Morcilla de arroz pero con plenitud de sabores y fundamento.
Morcilla de arroz frito con mermelada de piquillos.
Samosa moruna de cordero con salsa agridulce picante. Si bien el plato estaba muy recomendado por algunos comensales a la mayoría nos dejó indiferentes. Un plato que no tiene demasiado sentido en el resto de la carta.
Samosa moruna de cordero con salsa agridulce picante.
Croquetitas de carabineros. Plato elaborado con ingredientes de gran calidad aunque cocinados sin gran artificio lo cual es de agradecer en no pocas ocasiones. Sin embargo alguna de las croquetas llegaron sin carabinero lo cual, en su conjunto, desmerecía el plato.
Croquetitas de carabineros.
Arroz meloso de presa ibérica, habitas y boletus. Me atrevería a decir que de todos los platos que pedimos este era el más elaborado. Consistente en su sabor, la presa se veía más que correctamente acompañada por el boletus del plato. Arroz meloso con cierta textura a risotto aunque esta la confiriesen de fondo las habitas y no ninguna variedad de queso.
Arroz meloso de presa ibérica y boletus.
Tiritas de ibérico (lagartito) con mojo. Excelente calidad de la carne que se derretía en la boca. Nuevamente un plato sin muchas florituras que apuesta por soluciones contrastadas resuelto con eficiencia aunque poca magia.
Tiritas de ibérico (lagartito) con mojo.
Presa ibérica con confitura de tomate. Plato que, sin sorprender, pone de manifiesto cuales son los resultados cuando se emplean excelentes ingredientes, en este caso la carne, y aplicas las técnicas de preparación adecuadas.
Presa ibérica con confitura de tomate.
Como no podía ser de otra manera una vez más nos decidimos por varios de los postres. Para ser sinceros no es que fuésemos a pedir la fruta del tiempo pero la compañía en la lista de postres y el precio de la misma tampoco es que ayudasen. Finalmente nos decidimos por estos platos:

Sorbete de mandarina. Con sabores suaves y algo amargos a mandarina siempre es una forma elegante de transitar de los platos principales a los dulces postres.
Sorbete de mandarina.
Tocino de cielo con mousse de yogurth. Yo no sé si hasta el momento te han entrado ganas de ir a Puerta Caleta o no, pero mientras mantengan este postre en la carta ya tienes una importante razón para visitar el local. Si no te gusta el tocino de cielo este es tu postre con la bomba de azúcar. Al mezclarse con el yogur, de sabor y textura que recuerda al tradicional griego, el tocino de cielo pierde su explosión azucarada y se diluye en la mousse dejando ciertas islas de sabor en cada bocado, unos más dulces y otros más ácidos.
Tocino de cielo con mousse de yogurth.
Goloso de chocolate. Su nombre lo dice todo: chocolate para los muy dulceros.
Goloso de chocolate.
Dulce de queso y mandarina con mimético de canela. Postre elaborado con elegante presencia de media naranja en el plato. El mismo esconde un rico dulce de queso con claros sabores de mandarina muy interesantes en boca. Si puedes pedir dos este es el segundo a reservar.
Dulce de queso y mandarina con mimético de canela.
Como os indicaba antes no sé si tendréis ganas de visitar Puerta Caleta o no. Nuestra opinión se resumiría en un "depende de para qué". Si buscas algo de cocina creativa con sabores que te sorprendan este no es tu local. Por otro lado, un trato muy acertado por parte del servicio, el entorno agradable y los ingredientes de calidad nos invitan a recomendar este local si buscas una cocina tradicional bien elaborada de lograda presentación o si tienes un compromiso al estilo de invitar a tus suegros a comer y quieres ir sobre seguro.
Restaurante Puerta Caleta
Calle Camilo José Cela, 2